B/30 de Agosto, Av. Moscú Teléfono: 591-3-3347402 Fax:3347401

miércoles, 10 de junio de 2026

MARÍA AIDA MOJICA: UNA VIDA DE COMPROMISO CON LA EDUCACIÓN POPULAR Y LA AUTONOMÍA INDÍGENA

Hablar de la Lic. María Aida Mojica Miranda, Directora Ejecutiva de Formación Solidaria (Formasol), es recorrer una historia marcada por el compromiso social, la vocación educativa y el trabajo cercano junto a las comunidades indígenas. Su trayectoria refleja años de dedicación a la educación popular y al impulso de los procesos autonómicos que buscan construir mejores oportunidades para los pueblos indígenas del departamento de Santa Cruz.

En el día de su cumpleaños, la directora de Formasol repasa su caminar profesional, los desafíos de la gestión social y la urgente necesidad de consolidar los derechos y el liderazgo de las mujeres indígenas del país.

Raíces y vocación de servicio

El liderazgo social suele construirse a partir de experiencias que dejan huella desde la infancia. En el caso de María Aida Mojica, su vocación se forjó en el seno familiar, entre responsabilidades tempranas, esfuerzo constante y una profunda sensibilidad hacia los sectores más vulnerables.

“Soy una persona leal, una profesional comprometida y muy objetiva en lo que me planteo, pero también soy humana”, afirma. Como hermana mayor de seis hermanos, asumió desde temprana edad un rol de cuidado que, asegura, marcó su forma de relacionarse con los demás. “Traigo conmigo eso de apoyar, cooperar y compartir. Estoy siempre abierta al diálogo y soy muy sociable, algo que considero una fortaleza tanto en lo personal como en lo profesional”.

Su historia laboral comenzó mientras cursaba la carrera de Ciencias de la Educación. Al mismo tiempo que estudiaba, trabajaba para contribuir a la economía familiar, una experiencia que fortaleció su disciplina y compromiso. Sus primeros pasos laborales los dio en la Universidad NUR y posteriormente en la Universidad Autónoma Gabriel René Moreno (UAGRM). Sin embargo, fue su incorporación a Fe y Alegría la que marcó un antes y un después en su vida profesional.

El encuentro con el territorio guaraní

En esa institución conoció de cerca la realidad de las comunidades indígenas de tierras bajas y profundizo su formación en educación popular. Allí también inició un vínculo cercano con el pueblo guaraní, una experiencia que definiría gran parte de su trabajo posterior.

Más adelante llegó a Formasol, organización que actualmente dirige y desde donde acompaña procesos fundamentales para el ejercicio de los derechos colectivos, entre ellos la consolidación de la Autonomía Indígena Kereimba Iyaambae.

“Fe y Alegría me dio las bases de la educación popular, pero Formasol ha sido un espacio de crecimiento pleno. Aquí conocí las autonomías indígenas y sus demandas. Sé que aún hay mucho por hacer y aspiro a que, en el futuro, el apoyo externo deje de ser una necesidad urgente para convertirse en el inicio de nuevos caminos autónomos para las comunidades”, señala.

Asumir la dirección de la institución representó un importante desafío, especialmente en un contexto complejo para las organizaciones sociales. Sin embargo, Mojica mantiene una filosofía heredada de su familia: “Para todo hay solución, menos para la muerte. Si surge un problema, el foco debe estar en la salida, y en eso enfoco mi caminar”.

Las mujeres indígenas frente a la desigualdad

Desde su experiencia de trabajo en territorio, la directora de Formasol observa con preocupación las dificultades que enfrentan las mujeres indígenas, especialmente las lideresas, productoras y artesanas guaraníes.

“Lo más difícil para una mujer es la doble o triple jornada que debe cumplir. Lo he visto de cerca con las mujeres guaraníes: son madres, amas de casa, productoras, artesanas y, además, culturalmente cargan con la atención exclusiva del hogar”, explica.

A esta carga de trabajo se suma una persistente desigualdad económica. Según Mojica, las brechas salariales continúan afectando a las mujeres, incluso cuando desempeñan funciones similares a las de los hombres.

 

“Todavía existe una remuneración diferenciada. Muchas veces las mujeres trabajan más y reciben menos reconocimiento. Aunque se han logrado avances normativos importantes, la aplicación efectiva de esos derechos sigue siendo una deuda pendiente, especialmente para las mujeres indígenas”, sostiene.

El diálogo como respuesta a la crisis

Al referirse a la situación social y económica que atraviesa Bolivia, la profesional advierte que los efectos de las crisis suelen sentirse con mayor intensidad en las comunidades rurales e indígenas. Por ello, considera indispensable fortalecer los espacios de diálogo entre autoridades y ciudadanía.

“El diálogo es fundamental, y para eso las autoridades deben estar dispuestas a promover esos espacios. La crisis no solo afecta a las ciudades; afecta con mayor dureza a los más necesitados, y esas son las comunidades indígenas”, concluye.

Con una vida dedicada a la educación popular, la gestión social y el acompañamiento a los pueblos indígenas, María Aida Mojica continúa apostando por una sociedad más equitativa, donde la autonomía, la participación y los derechos de las mujeres sean una realidad efectiva y no solo una aspiración.









No hay comentarios:

Publicar un comentario