La educación es uno de los pilares fundamentales con los que nació la
Asamblea del Pueblo Guaraní (APG) en 1987, quedando reflejada en su plan de
vida a través del PISET (Producción, Infraestructura, Salud, Educación y
Tierra/Territorio). Sin embargo, en 1999 la educación pasó a otro nivel: dejó
de ser una simple secretaría para convertirse en una especie de ministerio de
educación de la nación guaraní, bajo el nombre de Consejo Educativo Guaraní
Mboarakua Guasu (CEPOG). Este cambio respondió a las exigencias de la ley
educativa del país y de las entidades financieras que apoyaron, en su momento,
el plan de vida del pueblo guaraní.
A 26 años de su creación del CEPOG,
cabe preguntarse: ¿se cumplió la revolución del lápiz y el papel? Para
responder a esta interrogante, se entrevistó al Mburuvicha Celso Padilla
Mercado, expresidente del CEPOG y expresidente de la APG, quien manifestó:
“Para responder a esto, quiero
recordar que en aquellos años coexistían visiones de dos mundos diferentes.
Para los ava-guaraní, a través de Mateo Chumira, se decía que era importante
salir de la ignorancia mediante el lápiz y el papel. Pero también estaba la
visión de los hermanos simba-guaraní, quienes sostenían que la educación podía
hacerse sin el lápiz y el papel. En ese sentido, podemos decir que los hermanos
simba-guaraní hacen una educación real y práctica, basada en la vida familiar,
comunitaria y social. Hasta el día de hoy muchos no saben leer ni escribir,
pero su educación paternal es fundamental porque respetan la vida, a los
mayores y a los niños. Ellos afirman que es mejor no estudiar para saber leer y
escribir, porque los que aprenden se avergüenzan de sus raíces.”.
Al hacer la comparación con la
realidad actual de los ava-guaraní, Padilla reflexiona con autocrítica:
“A pesar de ser intelectuales y
estar formados con el lápiz y el papel, hoy vemos que se ha perdido el respeto
entre autoridades, falta educación y cada uno quiere manejarse por su cuenta;
vemos una organización dividida. En cambio, en la comunidad de Tetayapi esto
no ha pasado. Entonces, saber leer y escribir no te hace educado. Si bien hemos
avanzado en la formación de recursos humanos propios, producción de materiales
para la Educación Intercultural Bilingüe (EIB), fundado la escuela de formación
de maestros, que antes era solo un instituto, y construido un currículo
regionalizado junto a las comunidades, me atrevo a decir que no se ha logrado
lo principal: implementar la educación de acuerdo a nuestras normas propias,
tal como lo soñamos. Todo ha quedado en papeles, porque el gobierno no ha
presupuestado los recursos económicos necesarios para que el currículo
regionalizado se aplique en nuestro territorio”, manifestó la autoridad.
Ante esta cruda realidad,
consultamos a la autoridad sobre los desafíos urgentes que enfrenta hoy la
nación guaraní en materia educativa.
“Con 26 años de vida bajo el seno
del CEPOG y 14 años previos como secretaría de la APG, tendríamos mucho que
celebrar, pero lamentablemente no hay nada que festejar. Al contrario, hoy nos
encontramos amenazados por las autoridades actuales del Ministerio de
Educación, que quieren hacer desaparecer un trabajo que costó tiempo y dinero.
Estamos hablando de la Ley 070, una norma que fue trabajada por nosotros como
guaraníes y por otros pueblos indígenas de tierras bajas y altas, y no, como se
viene diciendo de forma errónea, una ley puramente masista o de izquierda. Ante
esta emergencia, se esta buscando los medios para realizar un congreso nacional
y debatir qué acciones tomaremos frente a esta amenaza”, concluyó Padilla.
A 26 años de la creación del CEPOG,
la "revolución del lápiz y el papel" se encuentra en una encrucijada
histórica. El testimonio del Mburuvicha Celso Padilla deja en claro que el
verdadero desafío de la educación guaraní no radica únicamente en la
alfabetización o en la acumulación de títulos académicos, sino en la
preservación de los valores comunitarios, el respeto a las raíces y la
autonomía territorial. Hoy, ante lo que perciben como una amenaza estatal a sus
conquistas normativas, la nación guaraní demuestra que su lucha no ha
terminado; la defensa de su currículo regionalizado y de la Ley 070 se perfila
como la nueva batalla por la supervivencia de su identidad.


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