Cada 12 de junio
se conmemora el Día Mundial contra el Trabajo Infantil, una fecha establecida
por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en 2002. Su objetivo es
concienciar sobre esta problemática y promover esfuerzos conjuntos para
eliminar el trabajo infantil, una realidad que afecta a millones de niños y
niñas en todo el mundo.
En 2015, los
Estados miembros de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) adoptaron los
Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), entre los cuales se planteó la meta
de erradicar el trabajo infantil hasta 2025. Sin embargo, aunque se han
registrado avances importantes, este objetivo aún no ha sido alcanzado.
Según datos de la
OIT, actualmente alrededor de 138 millones de niños y niñas continúan
realizando trabajo infantil en todo el mundo, de los cuales 54 millones
desempeñan actividades peligrosas que ponen en riesgo su salud, seguridad y
desarrollo.
En Bolivia, esta
problemática también representa un desafío, especialmente en poblaciones en
situación de vulnerabilidad. En el caso de los pueblos indígenas de tierras
bajas, factores como la pobreza, la lejanía de algunos centros educativos, las
dificultades de acceso a servicios básicos y las limitadas oportunidades económicas
pueden incrementar el riesgo de que niños, niñas y adolescentes participen en
actividades laborales a temprana edad. Por ello, es fundamental fortalecer
políticas públicas que garanticen el ejercicio pleno de sus derechos,
respetando al mismo tiempo la identidad cultural de cada pueblo indígena.
Este año, el Día
Mundial contra el Trabajo Infantil coincide con la realización de la Sexta
Conferencia Mundial sobre la Eliminación del Trabajo Infantil, celebrada en
Marrakech, Marruecos. El encuentro concluyó con la adopción del Marco de Acción
Global contra el Trabajo Infantil, documento que establece una hoja de ruta
para acelerar los esfuerzos destinados a erradicar esta problemática.
Esta hoja de ruta
contempla ejes fundamentales de trabajo hasta 2030, entre ellos la promoción
del trabajo decente y salarios dignos para los adultos, la protección social
universal, el acceso a la educación y al registro de nacimiento, así como una
atención especial al sector rural y a la primera infancia.
Además, durante la
conferencia se identificaron nuevos desafíos vinculados al entorno digital, un
espacio que puede favorecer diversas formas de explotación comercial en línea
de niños, niñas y adolescentes.
Para garantizar
que el Marco de Acción Global no quede únicamente en una declaración de
intenciones, también se establecieron mecanismos de rendición de cuentas
basados en la medición de indicadores y sistemas de seguimiento, bajo la
supervisión del Consejo de Administración de la OIT. El objetivo es asegurar
que los países cumplan los compromisos asumidos.
Este año, la
jornada se conmemora bajo el lema: “Tarjeta roja al trabajo infantil: juego
limpio para los niños y trabajo decente para los adultos”.
La campaña hace un
llamado a fortalecer las políticas de prevención y erradicación del trabajo
infantil, promoviendo el acceso a una educación de calidad, la protección
social universal, el trabajo decente y medios de vida adecuados para los
adultos. Asimismo, impulsa el fortalecimiento de las leyes y su aplicación
efectiva, la mejora de los sistemas de información y monitoreo, y una actuación
responsable en la agricultura y las cadenas de suministro, con el propósito de
eliminar definitivamente el trabajo infantil.


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