Cada 17 de junio se conmemora el Día Mundial de la Lucha contra la Desertificación y la Sequía, una fecha establecida por las Naciones Unidas para reflexionar sobre la importancia de proteger los suelos y promover un uso sostenible de los recursos naturales. Este año, la conmemoración se desarrolla bajo el lema “Pastizales: Reconocer. Respetar. Restaurar”, destacando la importancia de estos ecosistemas para la vida en el planeta.
La desertificación es uno de los principales problemas ambientales, y por ende, frenarla es uno de los desafíos más importantes de nuestro tiempo. Se produce principalmente por actividades humanas como la sobreexplotación de la tierra, la minería y la tala indiscriminada de árboles, que deterioran los suelos y reducen su capacidad productiva. Sin embargo, los pueblos indígenas han desarrollado durante generaciones prácticas que contribuyen al cuidado y conservación de la tierra.
En la comunidad Rancho Nuevo, de
la Capitanía Gran Kaipependi Karovaicho de la Entidad Territorial Kereimba
Iyaambae, el Mburuvicha Miguel Ararigua explica que el pueblo guaraní mantiene
conocimientos ancestrales para preservar la fertilidad de los suelos.
“Antiguamente el pueblo guaraní producía manualmente. Ahora utilizamos maquinaria, pero eso no significa que no cuidemos nuestra tierra. Siempre realizamos la rotación de cultivos, sembramos maíz, frejol y otras semillas, cambiando de lugar o combinando diferentes cultivos para que la tierra no se canse. También dejamos descansar algunos terrenos para que recuperen sus nutrientes. Así nos enseñaron nuestros antepasados”, señaló.
Asimismo, destacó que el cuidado del medio ambiente también implica evitar la tala indiscriminada de árboles y los chaqueos excesivos, prácticas que afectan negativamente a la naturaleza y a la producción.
Por su parte, la Mburuvicha Belizaida Santiestevan Responsable de Infraestructura de la Capitanía Gran Kaipependi Karovaicho, recordó que años atrás la producción agrícola se realizaba de manera manual y sin el uso de productos químicos.
“Se producía de forma natural. Ahora muchas cosas han cambiado porque las nuevas generaciones ya no practican todo lo que nos enseñaron los antiguos. También ha cambiado la alimentación y vemos que el clima ya no es igual; las lluvias ya no llegan en el tiempo que corresponde y la producción ya no es como antes”, expresó.
La preocupación por la degradación de los suelos fue reconocida durante la Cumbre de la Tierra realizada en Río de Janeiro, Brasil, en 1992, donde se identificó que la desertificación, el cambio climático y la pérdida de biodiversidad son algunos de los mayores desafíos para el desarrollo sostenible. Dos años después, la Asamblea General de las Naciones Unidas proclamó el 17 de junio como el Día Mundial de la Lucha contra la Desertificación y la Sequía.
Los pastizales cubren más de la mitad de la superficie terrestre y sustentan a cerca de 2.000 millones de personas en todo el mundo. Además, proporcionan gran parte del alimento para el ganado y desempeñan un papel fundamental en la conservación del suelo, el agua y la biodiversidad.
Ante las crecientes amenazas que
enfrentan estos ecosistemas, la efeméride busca promover acciones para prevenir
su degradación y fortalecer su recuperación. En reconocimiento a su importancia
ecológica, económica y cultural, las Naciones Unidas han declarado el año 2026
como el Año Internacional de los Pastizales y los Pastores.












