El 1 de mayo no es
solo un feriado para descansar; es un día que nos recuerda que los derechos que
hoy tenemos no cayeron del cielo. Todo empezó allá por 1886 en Chicago, con
obreros valientes que se plantaron para exigir algo que hoy nos parece básico: ocho horas de trabajo, ocho de descanso y
ocho para vivir.
Aquí en Bolivia, esa
chispa la mantuvo viva la Central
Obrera Boliviana (COB) desde los tiempos de la Revolución del 52. Desde
los mineros que sacan la riqueza de las entrañas de la tierra hasta los panificadores
y campesinos, la lucha por un salario justo y condiciones dignas ha sido el
motor de nuestra historia.
Pero el trabajo no
solo está en las oficinas o las fábricas. En nuestras comunidades guaraníes de Kereimba Iyaambae, el trabajo,
algunas veces tiene olor a tierra mojada y otras ocasiones a sequías
prolongadas. Ahí, el "empleo" es el chaco. Es levantarse al alba para
cuidar el cultivo que pondrá la comida en la mesa familiar. Esa agricultura de subsistencia es, en
realidad, un acto de resistencia y amor por la familia.
Sabemos que la vida
en el campo, no siempre es fácil. Cuando la cosecha se acaba, a muchos les toca
alistar la mochila y migrar a la ciudad para "buscarse la vida". Esa
es la realidad de muchos hombres que salen a buscar el sustento cuando el clima
o la tierra se ponen difíciles.
Lo más lindo es ver
cómo está cambiando el cuento. Hoy, la juventud de nuestras comunidades ya no
solo sabe de siembra, ¡también sabe de leyes, salud, contabilidad y medio
ambiente! Cada vez son más los que terminan la universidad o una carrera
técnica, volviendo a sus comunidades para trabajar con dignidad, aplicando lo
aprendido para que el desarrollo no venga de afuera, sino de ellos mismos.
Desde Formasol, felicitamos a todos los
trabajadores y trabajadoras de los pueblos indígenas. Especialmente a esas
familias que no esperan que nadie les dé empleo, sino que lo generan ellas mismas, trabajando la
tierra de forma autónoma y bajo sus propios valores.
El trabajo digno es
el camino hacia una vida digna. Por los que siembran, por los que estudian, por
los que migran y por los que vuelven: ¡Feliz
Día del Trabajo!
¡Sigamos cultivando un futuro mejor para todos!










