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viernes, 16 de octubre de 2026

MBURUVICHA GUARANÍ ALERTA SOBRE LA PÉRDIDA DE LA ALIMENTACIÓN TRADICIONAL Y LLAMA A REVALORIZAR LOS SABERES ANCESTRALES

En el marco del Día Mundial de la Alimentación, la mburuvicha Gladys Pinto, responsable de Salud de la Capitanía Gran Kaipependi Karovaicho, expresó su preocupación por la pérdida progresiva de los hábitos alimentarios tradicionales del pueblo guaraní y por el impacto de la crisis económica en la alimentación de las familias. Ante esta situación, hizo un llamado a recuperar el consumo de alimentos nativos y preservar los conocimientos de la medicina ancestral.

Durante una entrevista, Gladys Pinto señaló que, pese a que las familias guaraníes mantienen la producción de cultivos tradicionales como el maíz, el cumanda (poroto o frijol), el zapallo y otros granos, una parte importante de estos alimentos se destina a la venta, mientras que las familias compran productos provenientes de la ciudad.

“Queremos ser realistas. Hoy en día vendemos nuestra producción, como el maíz, y con ese dinero compramos productos procesados de la ciudad, como pollo y arroz, en lugar de fortalecer el consumo de nuestros propios alimentos comunitarios”, manifestó. 

La mburuvicha advirtió que el abandono de las prácticas alimentarias tradicionales, sumado a la falta de educación nutricional adaptada a la realidad de las comunidades, genera preocupación por la alimentación de niñas y niños. En ese sentido, destacó la importancia de recuperar preparaciones tradicionales como el achi, el guitimimo y otros alimentos elaborados a base de harina de maíz.

Asimismo, instó a las familias a tomar previsiones frente al incremento del costo de los alimentos y a evitar que toda la producción se destine a la venta.

Entre las medidas que propone, destacó la necesidad de reservar parte de la cosecha para el consumo familiar, de manera que las comunidades dispongan de alimentos durante los meses posteriores a la cosecha y puedan afrontar mejor las dificultades económicas.

Pinto también llamó la atención sobre la desigualdad entre los precios de los productos agrícolas y los alimentos que las familias necesitan comprar. Según explicó, el quintal de maíz producido en la comunidad se comercializa aproximadamente en 70 bolivianos, mientras que un kilogramo de carne puede costar 80 bolivianos y el kilogramo de arroz se encuentra entre 12 y 15 bolivianos.

Esta diferencia, señaló, refleja las dificultades que enfrentan las familias productoras para cubrir sus necesidades con los ingresos obtenidos de la agricultura.

Como alternativa para diversificar la alimentación, propuso impulsar huertos familiares, comunitarios y escolares que permitan producir hortalizas y complementar la dieta de niñas, niños y jóvenes.

La preocupación por la alimentación también está vinculada con la preservación de los conocimientos ancestrales sobre el cuidado de la salud. Frente a las dificultades de acceso a los servicios públicos y al costo de los medicamentos, la mburuvicha destacó que numerosas familias continúan recurriendo a la medicina tradicional guaraní.

Entre las plantas utilizadas en los hogares mencionó la ruda, el cedrón y la vira-vira, además de preparaciones tradicionales que forman parte de los conocimientos transmitidos de generación en generación.

“Nuestros abuelos y sabios mantienen un conocimiento profundo. Cuando aparece una fiebre o una tos, la primera medicina está en la tierra. Gracias a la medicina natural logramos resistir diversas enfermedades en la comunidad”, afirmó.

Estos saberes representan parte del patrimonio cultural del pueblo guaraní y, según Pinto, es importante transmitirlos a las nuevas generaciones, reconociendo el conocimiento de las personas mayores y de quienes conservan las prácticas de la medicina ancestral.

Finalmente, desde la Secretaría de Salud de la Capitanía Gran Kaipependi Karovaicho se planteó la necesidad de contar con mayor apoyo de los gobiernos locales y nacionales, especialmente mediante asistencia técnica de profesionales en nutrición que conozcan la realidad de las comunidades y contribuyan a revalorizar los alimentos nativos y sus formas tradicionales de preparación.

El llamado de la mburuvicha Gladys Pinto apunta a fortalecer la soberanía alimentaria, promover el consumo de la producción local y preservar los conocimientos ancestrales sobre alimentación y medicina tradicional.

Recuperar estos saberes no solo contribuye a mantener viva la identidad cultural guaraní, sino que también representa una oportunidad para fortalecer la economía familiar y la capacidad de las comunidades para decidir sobre su propia alimentación.



jueves, 15 de octubre de 2026

RESISTENCIA Y DESAFÍOS DE LAS MUJERES GUARANÍES PRODUCTORAS DE LA CAPITANÍA KAAGUASU

Cada 15 de octubre se conmemora el Día Internacional de las Mujeres Rurales, establecido por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 2007, con el objetivo de reconocer la contribución de las mujeres al desarrollo rural, la agricultura, la seguridad alimentaria y la conservación del medio ambiente y la biodiversidad.

Según la Organización de la Naciones Unidas (ONU), las mujeres desempeñan un papel fundamental en los sistemas agroalimentarios y en el sostenimiento de las economías rurales. Sin embargo, continúan enfrentando desigualdades en el acceso a la tierra, el financiamiento, la educación, la tecnología y otros recursos necesarios para fortalecer sus actividades productivas.

En la Capitanía Kaaguasu, perteneciente a la Entidad Territorial Guaraní Kereimba Iyaambae, el trabajo cotidiano de las mujeres rurales constituye un pilar fundamental para la economía familiar y comunitaria. Jacinta Quezada, Mburuvicha y productora de la comunidad Ipitacito del Monte, representa la realidad de muchas mujeres guaraníes que, con esfuerzo y perseverancia, enfrentan las dificultades climáticas, las limitaciones económicas y las barreras estructurales que afectan a la producción agrícola.

Para la Mburuvicha Jacinta y su familia, el cultivo de maíz representa una de las principales fuentes de sustento. Sin embargo, los últimos años han estado marcados por dificultades económicas y condiciones climáticas adversas que han afectado considerablemente su producción. Según relata, la falta de lluvias oportunas y la presencia de plagas, como la "chicharrilla", han perjudicado las cosechas y reducido el rendimiento, afectando también la calidad del grano.

La escasez de precipitaciones, las altas temperaturas y los vientos fuertes agravan el panorama agrícola de la región. Frente a estas condiciones, la utilización de maquinaria representa una alternativa para realizar las labores del cultivo; sin embargo, también implica costos elevados que incrementan las obligaciones económicas de las familias productoras.

Por su parte, la mburuvicha Jacinta manifestó que mantener la producción implica asumir riesgos importantes, especialmente cuando los resultados de la cosecha no permiten cubrir las inversiones realizadas.

Uno de los principales desafíos que enfrentan las mujeres productoras es el acceso al financiamiento en condiciones que respondan a la realidad de la agricultura familiar. A ello se suma la falta de títulos de propiedad a nombre de las mujeres, una situación que puede limitar sus posibilidades de acceder a recursos y fortalecer su autonomía económica.

Asimismo, la mburuvicha Jacinta explicó que cada año debe recurrir a préstamos bancarios de montos considerables para financiar el cultivo de maíz en aproximadamente 26 hectáreas. Esta decisión implica asumir compromisos financieros que se vuelven difíciles de cumplir cuando las condiciones climáticas afectan la producción.

“El banco no te perdona, el banco te presiona hasta que tienes que poner el porcentaje cuando tienes que pagar. Este año ya me tocaba rematarlo todo, pero no he podido, he tenido que refinanciar mi préstamo”, señala Jacinta al referirse a la presión que ejercen los intereses y las deudas bancarias sobre su economía familiar.

A pesar de estas dificultades, las mujeres productoras de Ipitacito del Monte han buscado distintas formas de mantener sus actividades agrícolas. Según Jacinta, algunas comenzaron gestionando créditos de manera grupal y posteriormente pasaron a hacerlo individualmente. Esta experiencia refleja tanto su capacidad de organización como los riesgos que deben asumir para sostener sus emprendimientos productivos.

En el marco del Día Internacional de las Mujeres Rurales, las experiencias de las productoras guaraníes ponen de manifiesto la necesidad de una mayor atención institucional a las dificultades que atraviesan las familias rurales e indígenas en Bolivia.

Las familias productoras no solo enfrentan la incertidumbre climática y los costos de producción, sino también las dificultades para acceder a financiamiento adecuado y el peso de las obligaciones bancarias. Ante esta realidad, resulta fundamental impulsar políticas y acciones que fortalezcan la producción familiar, promuevan el acceso equitativo a los recursos y contribuyan a mejorar las condiciones de vida de las comunidades.

“Como guaraníes no nos podemos quedar callados”, enfatiza la mburuvicha Jacinta, haciendo un llamado a la unidad de las mujeres y a la sensibilidad de las autoridades para escuchar las demandas del sector rural, donde la economía actual afecta con mayor dureza a los sectores más vulnerables.

Su testimonio refleja la determinación de las mujeres guaraníes que, además de sostener la economía de sus familias, asumen responsabilidades comunitarias y defienden sus derechos frente a las dificultades que amenazan sus medios de vida.

El Día Internacional de las Mujeres Rurales es, por tanto, una oportunidad no solo para reconocer su esfuerzo, sino también para visibilizar las desigualdades que enfrentan y reivindicar mejores condiciones para que puedan producir, vivir dignamente y contribuir al desarrollo de sus comunidades.




lunes, 12 de octubre de 2026

DÍA DE LA RESISTENCIA INDÍGENA

En Bolivia, cada 12 de octubre se recuerda el Día de la Descolonización, establecido mediante el Decreto Supremo N.º 1005 en 2011, con el objetivo de promover el reconocimiento de la diversidad cultural y los derechos de las naciones y pueblos indígena originario campesinos.

En los últimos años se han registrado avances en el reconocimiento de los derechos de los pueblos indígenas en Bolivia, especialmente en lo referido a su autodeterminación. Sin embargo, persisten desafíos para el ejercicio pleno de estos derechos.

El Mburuvicha Guasu de la Autonomía Indígena Guaraní de Gran Kaipependi Karovaicho, Víctor Hugo Taruire, expresó su preocupación por el desconocimiento de las competencias de las autonomías indígenas por parte de las nuevas autoridades del Gobierno nacional. Así lo manifestó tras la reunión sostenida con el ministro de Educación los días 9 y 10 de octubre, en la que se abordaron las demandas de estas autonomías.

“Como autoridades de las autonomías indígenas nos sentimos molestos con las nuevas autoridades del Gobierno, porque desconocen las competencias que tenemos y no están dando importancia a nuestras demandas. Por este desconocimiento, tampoco podemos acceder directamente a proyectos como autonomías indígenas”, manifestó Taruire.

La autoridad guaraní señaló que todavía queda un camino por recorrer para lograr el reconocimiento efectivo de las autonomías indígenas y el respeto a sus competencias. Pese a las dificultades, reafirmó su compromiso de continuar adelante: “Hay un camino que recorrer y es como empezar todo de nuevo, pero para eso estamos; seguiremos adelante”.




domingo, 11 de octubre de 2026

LIDERESAS GUARANÍES REAFIRMAN SU ROL EN LA DEFENSA DEL TERRITORIO Y LAS AUTONOMÍAS INDÍGENAS EN BOLIVIA

Cada 11 de octubre se conmemora el Día de la Mujer Boliviana, en homenaje al nacimiento de la poetisa Adela Zamudio. Esta fecha invita a reflexionar sobre el papel de las mujeres y los desafíos que enfrentan en una sociedad en constante transformación.

Para conocer los avances, las luchas y los desafíos de las mujeres guaraníes en la transmisión de la cultura, la gestión de los gobiernos autónomos y la preservación del medioambiente, entrevistamos a la Mburuvicha Raquel Antúnez, presidenta de la Coordinadora Nacional de Autonomías Indígenas Originarias Campesinas, quien compartió sus reflexiones sobre estos temas.

La Mburuvicha destacó que las mujeres indígenas cumplen un papel fundamental en la preservación de la identidad cultural y la transmisión del idioma materno a las nuevas generaciones. Asimismo, resaltó los avances en la participación femenina en las estructuras políticas y orgánicas de las Autonomías Indígena Originario Campesinas (AIOC), como ocurre en Charagua Iyambae, Kereimba Iyaambae y Huacaya.

«Hoy los estatutos autonómicos garantizan la participación paritaria de hombres y mujeres. Sin embargo, no ha sido un camino fácil. Venimos de una cultura con profundas raíces machistas y ha sido la lucha de generaciones de lideresas la que nos ha permitido conquistar estos espacios. Si bien en algunos estatutos la participación de las mujeres no está claramente establecida, como en el caso de Charagua Iyambae, actualmente somos las mujeres quienes estamos liderando las autonomías», afirmó Raquel Antúnez.

Al referirse a la violencia política y a los efectos de la crisis climática, Antúnez alertó sobre la persistencia del acoso y la violencia política contra las mujeres que ejercen cargos en espacios de toma de decisiones. Señaló que esta problemática también se manifiesta a través de las redes sociales.

Frente a esta situación, anunció la realización del Encuentro Nacional de Mujeres, previsto para los días 28 y 29 de octubre en Cochabamba. Este espacio reunirá a representantes de tierras altas y tierras bajas para evaluar el cumplimiento efectivo de la paridad en los estatutos autonómicos y definir estrategias de protección y apoyo mutuo.

Por otro lado, destacó el liderazgo de las mujeres en la defensa de sus territorios frente al cambio climático, los incendios forestales y la escasez de agua. Desde sus comunidades, las mujeres impulsan acciones de protección ambiental y gestionan áreas de conservación ante las amenazas que afectan sus territorios.

«El territorio es nuestra casa y nuestra forma de vida. Por eso, muchas mujeres estamos alzando nuestra voz y gestionando áreas de conservación frente a las amenazas ambientales y del extractivismo, porque somos nosotras quienes sufrimos en carne propia los efectos de las sequías, los incendios y otros problemas dentro del territorio», concluyó.

La conmemoración del 11 de octubre no puede limitarse a homenajes protocolares ni a cifras. Rendir un verdadero homenaje a las mujeres bolivianas implica atender las demandas históricas de las mujeres indígenas: la seguridad jurídica sobre sus territorios, la equidad salarial, el acceso oportuno a la justicia y el respeto a su autodeterminación y dignidad.

Reconocer su aporte también significa garantizar condiciones para que continúen fortaleciendo sus liderazgos, transmitiendo sus conocimientos ancestrales y participando en las decisiones que definen el presente y el futuro de sus pueblos.





viernes, 9 de octubre de 2026

FORMASOL Y MUJERES GUARANÍES PROMUEVEN LA PRODUCCIÓN LOCAL EN LA 6.ª FERIA DE LA ECOLOGÍA INTEGRAL “AGUA VIVA”

El 4 de octubre, en la ciudad de Camiri, Formación Solidaria (FORMASOL) participó en la 6ª Feria de la Ecología Integral “Agua VIVA” – VAC, organizada por la Pastoral Social Cáritas de Camiri, junto al grupo de mujeres guaraníes productoras de Kereimba Iyaambae. La actividad contó con la participación de la Lic. María Aida Mojica Miranda, Directora Ejecutiva de FORMASOL, y del Lic. Eliezer Yamil Vedia, presidente del Directorio de la institución.

En la feria, las mujeres guaraníes presentaron productos de sus huertos familiares, cultivados libres de agroquímicos, destacando la importancia de producir alimentos saludables, cuidar la naturaleza y fortalecer la economía familiar.

La participación de FORMASOL contribuyó a visibilizar el trabajo de las mujeres guaraníes y sus iniciativas productivas, promoviendo la producción agroecológica, los saberes propios y una economía local con identidad cultural.

Fortalecer los huertos familiares es apoyar a las mujeres guaraníes, promover una alimentación saludable y contribuir al cuidado de nuestra Casa Común.