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jueves, 28 de mayo de 2026

DÍA INTERNACIONAL DE ACCIÓN POR LA SALUD DE LAS MUJERES

Cada 28 de mayo se conmemora el Día Internacional de Acción por la Salud de las Mujeres, una fecha que busca concienciar y visibilizar las diversas enfermedades y problemáticas que afectan a las mujeres, y que, en muchos casos, pueden prevenirse. Esta fecha fue establecida en 1987 durante una asamblea de la Red Mundial de Mujeres por los Derechos Sexuales y Reproductivos, realizada precisamente un 28 de mayo. En ese encuentro se acordó promover esta jornada con el objetivo de reafirmar el derecho a la salud como derecho humano fundamental de las mujeres y de impulsar acciones para erradicar prácticas en riesgo su bienestar.

A pesar de los avances, muchas mujeres todavía enfrentan graves problemas de salud en distintas partes del mundo. La pobreza, la violencia, las guerras, la discriminación y la exclusión social ya se por raza, religión o preferencia sexual continúan profundizando las desigualdades y, en muchos casos, provocan la muerte de millas de mujeres.

Por ello, este año, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) reafirmó su compromiso de acelerar la reducción de la mortalidad materna en América, una problemática que aún persiste en la región.

Pero ¿Cuál es la situación de las mujeres bolivianas en la actualidad? Para responder este interrogante, conversamos con la Lic. Fabiola Rojas Vásquez, abogada y psicóloga, conocedora de la realidad que enfrentan las mujeres en el país.

"La salud de las mujeres es un tema muy amplio. Tenemos que hablar de la salud mental, de los derechos sexuales y reproductivos, de la violencia de género y sus efectos en la salud de las mujeres. También debemos hablar de la mortalidad materna, del autocuidado y cuidado comunitario, aspectos fundamentales para las mujeres", señaló.

Asimismo, indicó que “Bolivia ha registrado 146 muertes maternas por cada 100.000 nacidos vivos. Estos datos son preocupantes y están relacionados, en muchos casos, con la violencia obstétrica”.

Rojas explicó que, aunque la Ley 348, contempla la violencia en los centros de salud, todavía no existen suficientes estudios ni estadísticas sobre violencia obstétrica.

"Muchas mujeres son violentadas dentro de los centros de salud. En algunos casos son tocadas sin necesidad o no se les informa que el procedimiento médico se les está realizando. Eso también es violencia", afirmó.

Ante esta situación, el especialista considera urgente fortalecer las medidas de prevención y protección para las mujeres.

"Primero debemos identificar que la violencia obstétrica ocurre cuando una mujer recibe maltrato, humillaciones o una atención sin respeto en los centros de salud. También se debe promover la capacitación del personal de salud en derechos humanos y enfoque de género", explicó.

Añadió que las mujeres deben conocer sus derechos durante el embarazo, el parto y el posparto, especialmente en lo relacionado con el consentimiento informado.

"Es importante denunciar el maltrato que se recibe en los centros de salud. Aunque muchas veces las denuncias no prosperen, no debemos llamar. Hay que sentar precedentes", sostuvo.

Finalmente, remarcó la necesidad de implementar protocolos contra la violencia obstétrica y humanizar la atención del parto.

"Tenemos que dejar de normalizar frases como 'así nomás es el parto' o creer que las mujeres tienen que aguantar el dolor. Humanizar el parto, también es prevenir la violencia. Además, es necesario fortalecer la salud pública en Bolivia", concluyó. se tiene que empezar a fortalecer la salud pública en Bolivia. Y reitero: el maltrato debe denunciarse; no nos cansemos de denunciar”. Concluyó






miércoles, 27 de mayo de 2026

LAS HEROÍNAS DE LA CORONILLA Y EL TRIPLE ROL DE LA MADRE GUARANÍ HOY

A diferencia de otros países donde el Día de la Madre tiene un enfoque netamente comercial, en Bolivia se celebra cada 27 de mayo con un profundo sentido histórico. Su origen se remonta a la batalla de 1812 en la Colina de San Sebastián, en Cochabamba. Allí, ante la ausencia de los hombres del ejército patriota, un grupo de valientes mujeres se organizó para resistir a las tropas españolas. Por ello, esta fecha no solo evoca el afecto materno, sino que se erige como un símbolo nacional de resistencia, valentía y liderazgo.

 

Sin embargo, detrás de este homenaje histórico, la realidad actual demuestra que las madres bolivianas siguen enfrentando profundas dificultades estructurales. A menudo, su esfuerzo no es plenamente reconocido y su trabajo productivo y reproductivo queda invisibilizado en el segundo plano de la economía nacional.

 

Esta carga social se intensifica en las comunidades indígenas, donde la figura de la madre está estrechamente ligada a la defensa del territorio. Al permanecer en sus comunidades, ellas asumen el cuidado de la producción agrícola y la protección de su entorno natural.

 

Hoy en día, muchas mujeres indígenas cumplen una triple jornada laboral: asumen el cuidado de la familia, sostienen el tejido de la organización comunitaria y, simultáneamente, desarrollan emprendimientos o trabajos externos para generar ingresos económicos para el hogar.

 

En el pueblo guaraní, la continuidad de la cultura y el cuidado familiar han recaído históricamente sobre los hombros de las mujeres. Para analizar esta realidad, se conversó con la Mburuvicha (líder) Cristina Taruisi, representante de la comunidad El Cruce, perteneciente a la Capitanía Gran Kaipependi Karovaicho (GKK).

 

Al ser consultada sobre el significado de ser madre guaraní en la actualidad, Taruisi explicó que la efeméride del 27 de mayo se convierte en un espacio de visibilización temporal. "Es casi el único momento en el que se les da el valor que merecen y se aprovecha para compartir y transmitir sus conocimientos. Ser madre aquí significa cumplir muchísimos roles: cuidar a los hijos en la casa, atender al esposo... tenemos una infinidad de trabajo", afirmó la líder indígena.

 

Guardianas de la identidad y la "semilla" del saber

Uno de los mayores desafíos actuales para las mujeres de la zona es garantizar que la cultura ancestral no se extinga. Para describir esta labor, Taruisi utiliza una metáfora: "La mujer guaraní es la que guarda los conocimientos, como una semilla".

 

Este resguardo de saberes se evidencia en la gastronomía y en la medicina tradicional. Según relata la Mburuvicha, las madres antiguas cocinaban de manera natural, sin condimentos, transmitiendo amor en cada plato. Asimismo, poseen el conocimiento de la medicina tradicional y las propiedades de cada planta. "En mi caso, aunque conozco poco, lo que me enseñó mi madre se lo voy transmitiendo a mis hijos para que no se pierda en el tiempo", señaló.

 

Sin embargo, el pilar fundamental de su resistencia cultural es la preservación de la lengua materna. "Somos las cuidadoras de la lengua guaraní. Nos encargamos de transmitir el idioma a nuestros hijos desde el vientre, junto con nuestra cultura, porque nuestra vivencia es muy diferente a la de la ciudad", añadió.

 

Migración y el riesgo de la pérdida de identidad

A pesar del esfuerzo de las madres, las comunidades de la capitanía GKK enfrentan un panorama complejo debido a la modernidad y, fundamentalmente, a la migración forzada, lo que está provocando una preocupante pérdida del idioma y de la identidad en las nuevas generaciones.

 

Al evaluar las causas de este fenómeno, Taruisi identificó la vulnerabilidad económica como el factor principal. "Esto sucede porque los padres deben sacar a sus hijos a las ciudades por falta de alimento y fuentes de empleo. En la ciudad se habla castellano y, cuando los jóvenes retornan a la comunidad, ya tienen dificultades para hablar guaraní. Muchas familias se mudan completas en busca de trabajo, y es ahí donde se empieza a perder el idioma", lamentó.

 

A pesar de las adversidades y de las brechas económicas, las madres indígenas continúan abriendo espacios de participación política y social dentro de sus estructuras orgánicas. Cristina Taruisi concluyó con una reflexión sobre el desafío de liderar en los tiempos actuales: "Nosotras tenemos que organizarnos para cumplir con todo nuestro trabajo, tanto dentro como fuera de la familia. Desarrollar actividades dentro de la organización comunitaria es difícil, pero no imposible".







domingo, 24 de mayo de 2026

DÍA NACIONAL CONTRA EL RACISMO Y TODA FORMA DE DISCRIMINACIÓN

En los últimos años, Bolivia ha atravesado profundos procesos de cambio estructural. Sin embargo, este camino no ha sido sencillo: en el trayecto se han hecho más evidentes las brechas entre los diferentes estratos sociales, provocando focos de intolerancia dentro de nuestra propia sociedad.

Un claro ejemplo de ello ocurrió en mayo de 2008, en la ciudad de Sucre, cuando un grupo de campesinos fue agredido y humillado por sectores radicales. Este doloroso suceso marcó un hito y llevó al Gobierno a promulgar la Ley 139, que establece el 24 de mayo como el “Día Nacional contra el Racismo y toda forma de Discriminación”.

Posteriormente, en 2010, se promulgó la Ley 045, dando vida al Comité Nacional contra el Racismo y toda forma de Discriminación. Este comité tiene la tarea fundamental de: “Promover, diseñar e implementar políticas y normativas integrales contra el racismo y toda forma de discriminación”.

A pesar de estos avances normativos, la realidad demuestra que el racismo, la discriminación y la intolerancia siguen vigentes en nuestra sociedad. Esto se evidencia cada vez que surgen conflictos o manifestaciones en el país, como ocurren actualmente en las calles de La Paz, donde la COB, los mineros, los ponchos rojos y otros sectores sociales se movilizan, muchas veces afectando a las personas que viven del trabajo diario.

Ante este panorama, surge una pregunta inevitable: ¿existe todavía el racismo y la discriminación en Bolivia?

Para conocer esta realidad, conversamos con Abraham Braulio, mburuvicha y concejal guaraní del municipio de San Julián, quien afirmó que la discriminación continúa presente a pesar de las leyes vigentes.

"Sí, hasta el momento se da el racismo y la discriminación. No estamos libres de eso, más que todo por el aspecto físico y por el carácter. Eso se da hasta el momento a nivel nacional".

Asimismo, al consultarle si en algún momento se sintió discriminado, respondió:

"Puedo decirle que sí, porque durante todo este proceso, como guaraní y como representante del Distrito Indígena, podíamos conseguir las cosas mediante las leyes que existen a nuestro favor; sin embargo, en la realidad no es así. Para los pueblos indígenas es más difícil, y esto pasa por las autoridades que deben aplicar la ley y viabilizar los procesos, pero también por la ciudadanía que nos desconoce a nosotros como guaraníes. Por eso me siento discriminado, y más ahora que me encuentro como servidor público en medio único de otra cultura. Soy el único guaraní y eso lo vivo cuando voy a visitar otras comunidades, donde también me ven de forma diferente”.

En relación con las denuncias por racismo y discriminación, Braulio señaló:

"Sobre el racismo y la discriminación no hay una denuncia formal que se haya realizado, pero sí llegan quejas. Sin embargo, no se acude ante las autoridades correspondientes".




viernes, 22 de mayo de 2026

GUARDIANES DE LA CASA GRANDE: FESTEJAR A LA NATURALEZA MIENTRAS SE VULNERA A SUS PROTECTORES

En el marco del 22 de mayo, fecha dedicada a la biodiversidad, Bolivia es uno de los países con mayor biodiversidad del mundo. Según el Centro de Documentación e Información Bolivia (CEDIB), el país alberga alrededor del 40% de la diversidad biológica del planeta. Esta inmensa riqueza natural abarca la Amazonía boliviana, los Andes y el Chaco, ecosistemas donde destacan miles de especies de aves, mamíferos y plantas.

Sin embargo, esta biodiversidad se encuentra amenazada por la deforestación y la expansión agroindustrial. Como consecuencia, en estos últimos años se han perdido grandes extensiones de bosque y, junto con ellas una importante cantidad de vida silvestre.

Durante, décadas los pueblos indígenas han sido los principales guardianes de estos territorios. No obstante, hoy esa protección parece insuficiente frente a políticas estatales que impulsan normativas sin consulta previa. En el caso particular de Bolivia, diversas leyes y medidas administrativas afectan directamente a los pueblos indígenas y a la biodiversidad.

Uno de los casos que actualmente generó mayor debate es la Ley 1720, denominada Ley de Reconversión de la Pequeña Propiedad. Esta norma provocó movilizaciones de campesinos e indígenas del departamento de Pando, quienes iniciaron una marcha hacia la ciudad de La Paz para exigir su abrogación, la cual ha sido finalmente abrogada. 

Los sectores movilizados sostienen que la ley vulnera el artículo 30, numeral 15, de la Constitución Política del Estado, que reconoce el derecho de los pueblos indígenas a ser consultados mediante procedimientos apropiados y a través de sus instituciones representativas, cada vez que se prevean medidas legislativas o administrativas susceptibles de afectarles.

Asimismo, denuncian que la norma contradice el artículo 394 de la Constitución y diversos convenios internacionales que protegen los derechos de los pueblos indígenas. A ello se suman otros paquetes de leyes anunciados con el argumento de fortalecer la economía nacional, pero que, según organizaciones indígenas y ambientales, podrían profundizar la presión sobre los territorios y ecosistemas.

Implementar leyes sin consulta previa no solo vulnera derechos constitucionales, sino que también pone en riesgo los ecosistemas, ya que muchas decisiones son tomadas sin considerar el conocimiento y la relación que los pueblos indígenas mantienen con la naturaleza.

“La consulta previa no es un favor; es un derecho constitucional conquistado mediante años de lucha y movilización”, señalan dirigentes indígenas.

Actualmente, gran parte de la biodiversidad mejor conservada del país se encuentra dentro de territorios indígenas. Allí se protegen fuentes de agua, lugares sagrados y especies de flora y fauna. Sin embargo, la defensa de estos espacios se vuelve cada vez más difícil.

Al respecto, Víctor Manuel Palacios, presidente de la Central de Pueblos Étnicos Mojeños del Beni (CPEM-B), manifestó:

“Se vuelve más difícil porque, lamentablemente, el Gobierno aprueba leyes sin consulta y a favor de unos cuantos, y no de la mayoría. Esto hemos visto con la Ley 1720, que viola los principios constitucionales. Por eso como CPEM-B, también nos sumamos a la marcha para pedir su abrogación”.

Palacios agregó que los pueblos indígenas continuaran defendiendo sus territorios y cuestionó que las propuestas de desarrollo económico se impulsen sin participación indígena. 

Por su parte, el vicepresidente de la Asociación de Pueblos Indígenas y Afrobolivianos de Santa Cruz (APISACS), José Chuvé, expresó preocupación por la situación de los defensores ambientales y territoriales:

“El mensaje es claro: quien defiende su territorio corre riesgos. Las leyes están aumentando la presión sobre los territorios indígenas y priorizan intereses económicos por encima de los derechos ambientales, culturales y territoriales”, afirmó.

Según el abogado Miguel Gonzales, del Centro de Estudios Jurídicos e Investigación Social (CEJIS), la Ley 1720 “busca mercantilizar los territorios para abrir paso al agronegocio sin respetar la función social y ambiental de los territorios indígenas”.

En 2022, la comunidad internacional adoptó el Marco Mundial Kumming-Montreal sobre la diversidad biológica, conocido también como El Plan de la Biodiversidad. Este acuerdo establece 23 metas para 2030 y cuatro grandes objetivos globales hacia 2050 con el propósito de detener y revertir la pérdida de la naturaleza.

Sin embargo, organizaciones indígenas y ambientales insisten en una idea central: no puede existir biodiversidad sin la protección de quienes históricamente la habitan y la defienden: los pueblos indígenas.




viernes, 15 de mayo de 2026

FAMILIAS Y DESIGUALDAD: EL DESAFÍO DE PROTEGER A LA INFANCIA EN UN MUNDO DIVIDIDO

Cada 15 de mayo se conmemora el Día Internacional de la Familia, fecha establecida por la Organización de las Naciones Unidas (ONU). El objetivo de establecer esta fecha es concienciar sobre el papel fundamental de los núcleos familiares en la educación desde la primera infancia y promover oportunidades de aprendizaje permanente. Desde 1993, esta celebración invita a reflexionar sobre cómo los procesos sociales, económicos y demográficos impactan en el bienestar familiar.

Este año, la jornada se desarrolla bajo el lema: “Las familias, las desigualdades y el bienestar infantil”. Más que una celebración, es un llamado a reconocer que la brecha económica define el futuro de los niños y niñas, exigiendo un compromiso de la sociedad para cerrar estas distancias.

En este contexto, es urgente abordar la desigualdad como una barrera real. Actualmente, muchas familias carecen de servicios básicos. Un ejemplo crítico son las comunidades de la Entidad Territorial Guaraní Kereimba Iyaambae. Allí, la falta de infraestructura obliga a las autoridades a abastecer agua mediante cisternas año tras año.

La ausencia de empleos dignos provoca una migración forzada en busca de mejores días. En muchos casos, los padres deben dejar a sus hijos al cuidado de abuelos o parientes por razones de estudio o trabajo. A esto se suma el déficit de vivienda, que expone a las familias a enfermedades como el Chagas, perpetuando un ciclo de pobreza del que es difícil salir sin el apoyo del gobierno central, que a menudo olvida estas regiones.

El bienestar infantil es mucho más que salud física o mental. Debemos tener claro que los niños y niñas son los más vulnerables ante las crisis que enfrentan las familias, especialmente en el pueblo guaraní, que por décadas ha sido invisibilizado por el Estado.

 

Ante esta realidad, es urgente que las autoridades de todos los niveles trabajen en políticas públicas reales. Solo respondiendo a las necesidades de las familias podremos, finalmente, reducir las brechas de desigualdad que nos dividen.

 

Cuando hablamos de violencia intrafamiliar, las cifras son alarmantes. Según el boletín del Observatorio Boliviano de Seguridad Ciudadana publicado en diciembre de 2025, entre enero y septiembre de ese mismo año se registraron 6,818 denuncias por vulneración de derechos contra menores de edad.

 

Estos datos nos muestran que el abuso hacia niños y niñas es una realidad cotidiana en nuestro país. Ante este panorama, surgen preguntas inevitables sobre la situación de las familias más vulnerables:

·         ¿Qué tipo de ayuda reciben las familias guaraníes en crisis económica?

·         ¿Cómo afecta la brecha tecnológica al desarrollo de estas comunidades?

·         ¿Qué apoyo necesitan realmente para mejorar su situación?

 

Para responder a estas interrogantes, conversamos con el Mburuvichaguasu Edil Avendaño, máxima autoridad de la Capitanía Gran Kaipependi Kaarovaicho, quien nos compartió la realidad desde el territorio:

 

"Para nosotros, como guaraníes, el Día de la Familia es todos los días. Como dirigentes, velamos constantemente por su bienestar. Por ejemplo, cuando nuestros hijos enferman, buscamos la manera de garantizar su salud comprando los medicamentos esenciales", afirmó Avendaño.

 

La autoridad también denunció la falta de apoyo estatal: "Como capitanía, hemos tenido que presupuestar la compra de alimentos para la alimentación complementaria, ya que la Gobernación no realiza la entrega desde hace dos años. También hemos gestionado ayuda humanitaria ante Defensa Civil para las familias guaraníes, la cual se entregará en los próximos días".

 

Sobre el impacto de las nuevas tecnologías, el Mburuvicha Edil manifestó que estas no representan una amenaza ni una barrera crítica para el desarrollo de las familias guaraníes, ya que su uso se limita principalmente a la comunicación.

 

Sin embargo, el verdadero desafío reside en la producción y la migración, pues debido a las condiciones del terreno, la producción es mínima, lo que obliga a muchos jóvenes que terminan sus estudios a dejar sus comunidades en busca de trabajo, mientras que solo unos pocos permanecen produciendo a pequeña escala.

 

Al ser consultado sobre qué apoyo necesitan las familias para mejorar su economía, la autoridad fue contundente:

 

“Lo que nos falta es tierra. Si bien como capitanía tenemos alrededor de 70 mil hectáreas, estas no son aptas para el cultivo. Nuestra prioridad es conseguir tierras productivas para que las familias guaraníes puedan dedicarse a la agricultura y la ganadería, asegurando así su sustento”.

 

Edil Avendaño señaló que la gestión de tierras productivas es un punto clave en la agenda de la Capitanía Gran Kaipependi Karovaicho, tarea que deberá ser continuada por el nuevo directorio.

 

En este Día Internacional de la Familia, hacemos un llamado a las autoridades de todos los niveles de gobierno. Es urgente fortalecer la unidad familiar, especialmente en los pueblos indígenas, pues esta es el núcleo fundamental para garantizar el futuro y la protección de la infancia.