Cada 15 de mayo se conmemora el Día Internacional de la Familia, fecha establecida por la Organización de las Naciones Unidas (ONU). El objetivo de establecer esta fecha es concienciar sobre el papel fundamental de los núcleos familiares en la educación desde la primera infancia y promover oportunidades de aprendizaje permanente. Desde 1993, esta celebración invita a reflexionar sobre cómo los procesos sociales, económicos y demográficos impactan en el bienestar familiar.
Este año, la jornada se desarrolla bajo el lema: “Las familias, las desigualdades y el bienestar infantil”. Más que una celebración, es un llamado a reconocer que la brecha económica define el futuro de los niños y niñas, exigiendo un compromiso de la sociedad para cerrar estas distancias.
En este contexto, es urgente abordar la desigualdad como una barrera real.
Actualmente, muchas familias carecen de servicios básicos. Un ejemplo crítico
son las comunidades de la Entidad Territorial Guaraní Kereimba Iyaambae. Allí, la falta de infraestructura obliga
a las autoridades a abastecer agua mediante cisternas año tras año.
La ausencia de empleos dignos provoca una migración forzada en busca de mejores días. En muchos casos, los padres deben dejar a sus hijos al cuidado de abuelos o parientes por razones de estudio o trabajo. A esto se suma el déficit de vivienda, que expone a las familias a enfermedades como el Chagas, perpetuando un ciclo de pobreza del que es difícil salir sin el apoyo del gobierno central, que a menudo olvida estas regiones.
El bienestar infantil es mucho más que salud física o mental. Debemos tener claro que los niños y niñas son los más vulnerables ante las crisis que enfrentan las familias, especialmente en el pueblo guaraní, que por décadas ha sido invisibilizado por el Estado.
Ante
esta realidad, es urgente que las autoridades de todos los niveles trabajen en
políticas públicas reales. Solo respondiendo a las necesidades de las familias
podremos, finalmente, reducir las brechas de desigualdad que nos dividen.
Cuando
hablamos de violencia intrafamiliar, las cifras son alarmantes. Según el
boletín del Observatorio Boliviano de
Seguridad Ciudadana publicado en diciembre de 2025, entre enero y
septiembre de ese mismo año se registraron 6,818 denuncias por vulneración de derechos contra menores de
edad.
Estos
datos nos muestran que el abuso
hacia niños y niñas es una realidad cotidiana en nuestro país. Ante este
panorama, surgen preguntas inevitables sobre la situación de las familias más
vulnerables:
·
¿Qué tipo de ayuda reciben las
familias guaraníes en crisis económica?
·
¿Cómo afecta la brecha tecnológica
al desarrollo de estas comunidades?
·
¿Qué apoyo necesitan realmente
para mejorar su situación?
Para
responder a estas interrogantes, conversamos con el Mburuvichaguasu Edil Avendaño, máxima autoridad de la Capitanía Gran Kaipependi Kaarovaicho, quien nos
compartió la realidad desde el territorio:
"Para
nosotros, como guaraníes, el Día de la Familia es todos los días. Como
dirigentes, velamos constantemente por su bienestar. Por ejemplo, cuando
nuestros hijos enferman, buscamos la manera de garantizar su salud comprando
los medicamentos esenciales", afirmó Avendaño.
La
autoridad también denunció la falta de apoyo estatal: "Como capitanía, hemos tenido que presupuestar la compra de
alimentos para la alimentación complementaria,
ya que la Gobernación no realiza la entrega desde hace dos años. También hemos
gestionado ayuda humanitaria ante Defensa Civil para las familias guaraníes, la
cual se entregará en los próximos días".
Sobre
el impacto de las nuevas tecnologías, el Mburuvicha Edil manifestó que estas no
representan una amenaza ni una barrera crítica para el desarrollo de las
familias guaraníes, ya que su uso se limita principalmente a la comunicación.
Sin
embargo, el verdadero desafío reside en la producción y la migración, pues debido a las condiciones del
terreno, la producción es mínima, lo que obliga a muchos jóvenes que terminan
sus estudios a dejar sus comunidades en busca de trabajo, mientras que solo
unos pocos permanecen produciendo a pequeña escala.
Al
ser consultado sobre qué apoyo necesitan las familias para mejorar su economía,
la autoridad fue contundente:
“Lo
que nos falta es tierra. Si bien como capitanía tenemos alrededor de 70 mil
hectáreas, estas no son aptas
para el cultivo. Nuestra prioridad es conseguir tierras productivas para que
las familias guaraníes puedan dedicarse a la agricultura y la ganadería,
asegurando así su sustento”.
Edil
Avendaño señaló que la gestión de tierras productivas es un punto clave en la
agenda de la Capitanía Gran Kaipependi
Karovaicho, tarea que deberá ser continuada por el nuevo directorio.
En este Día Internacional de la Familia, hacemos un llamado a las autoridades de todos los niveles de gobierno. Es urgente fortalecer la unidad familiar, especialmente en los pueblos indígenas, pues esta es el núcleo fundamental para garantizar el futuro y la protección de la infancia.












