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miércoles, 17 de junio de 2026

SABERES GUARANÍES PARA EL CUIDADO DE LA TIERRA

Cada 17 de junio se conmemora el Día Mundial de la Lucha contra la Desertificación y la Sequía, una fecha establecida por las Naciones Unidas para reflexionar sobre la importancia de proteger los suelos y promover un uso sostenible de los recursos naturales. Este año, la conmemoración se desarrolla bajo el lema “Pastizales: Reconocer. Respetar. Restaurar”, destacando la importancia de estos ecosistemas para la vida en el planeta.

La desertificación es uno de los principales problemas ambientales, y por ende, frenarla es uno de los desafíos más importantes de nuestro tiempo. Se produce principalmente por actividades humanas como la sobreexplotación de la tierra, la minería y la tala indiscriminada de árboles, que deterioran los suelos y reducen su capacidad productiva. Sin embargo, los pueblos indígenas han desarrollado durante generaciones prácticas que contribuyen al cuidado y conservación de la tierra.

En la comunidad Rancho Nuevo, de la Capitanía Gran Kaipependi Karovaicho de la Entidad Territorial Kereimba Iyaambae, el Mburuvicha Miguel Ararigua explica que el pueblo guaraní mantiene conocimientos ancestrales para preservar la fertilidad de los suelos.

“Antiguamente el pueblo guaraní producía manualmente. Ahora utilizamos maquinaria, pero eso no significa que no cuidemos nuestra tierra. Siempre realizamos la rotación de cultivos, sembramos maíz, frejol y otras semillas, cambiando de lugar o combinando diferentes cultivos para que la tierra no se canse. También dejamos descansar algunos terrenos para que recuperen sus nutrientes. Así nos enseñaron nuestros antepasados”, señaló.

Asimismo, destacó que el cuidado del medio ambiente también implica evitar la tala indiscriminada de árboles y los chaqueos excesivos, prácticas que afectan negativamente a la naturaleza y a la producción.

Por su parte, la Mburuvicha Belizaida Santiestevan Responsable de Infraestructura de la Capitanía Gran Kaipependi Karovaicho, recordó que años atrás la producción agrícola se realizaba de manera manual y sin el uso de productos químicos.

“Se producía de forma natural. Ahora muchas cosas han cambiado porque las nuevas generaciones ya no practican todo lo que nos enseñaron los antiguos. También ha cambiado la alimentación y vemos que el clima ya no es igual; las lluvias ya no llegan en el tiempo que corresponde y la producción ya no es como antes”, expresó.

La preocupación por la degradación de los suelos fue reconocida durante la Cumbre de la Tierra realizada en Río de Janeiro, Brasil, en 1992, donde se identificó que la desertificación, el cambio climático y la pérdida de biodiversidad son algunos de los mayores desafíos para el desarrollo sostenible. Dos años después, la Asamblea General de las Naciones Unidas proclamó el 17 de junio como el Día Mundial de la Lucha contra la Desertificación y la Sequía.

Los pastizales cubren más de la mitad de la superficie terrestre y sustentan a cerca de 2.000 millones de personas en todo el mundo. Además, proporcionan gran parte del alimento para el ganado y desempeñan un papel fundamental en la conservación del suelo, el agua y la biodiversidad.

Ante las crecientes amenazas que enfrentan estos ecosistemas, la efeméride busca promover acciones para prevenir su degradación y fortalecer su recuperación. En reconocimiento a su importancia ecológica, económica y cultural, las Naciones Unidas han declarado el año 2026 como el Año Internacional de los Pastizales y los Pastores.






viernes, 12 de junio de 2026

DÍA INTERNACIONAL CONTRA EL TRABAJO INFANTIL

Cada 12 de junio se conmemora el Día Mundial contra el Trabajo Infantil, una fecha establecida por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en 2002. Su objetivo es concienciar sobre esta problemática y promover esfuerzos conjuntos para eliminar el trabajo infantil, una realidad que afecta a millones de niños y niñas en todo el mundo.

En 2015, los Estados miembros de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) adoptaron los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), entre los cuales se planteó la meta de erradicar el trabajo infantil hasta 2025. Sin embargo, aunque se han registrado avances importantes, este objetivo aún no ha sido alcanzado.

Según datos de la OIT, actualmente alrededor de 138 millones de niños y niñas continúan realizando trabajo infantil en todo el mundo, de los cuales 54 millones desempeñan actividades peligrosas que ponen en riesgo su salud, seguridad y desarrollo.

En Bolivia, esta problemática también representa un desafío, especialmente en poblaciones en situación de vulnerabilidad. En el caso de los pueblos indígenas de tierras bajas, factores como la pobreza, la lejanía de algunos centros educativos, las dificultades de acceso a servicios básicos y las limitadas oportunidades económicas pueden incrementar el riesgo de que niños, niñas y adolescentes participen en actividades laborales a temprana edad. Por ello, es fundamental fortalecer políticas públicas que garanticen el ejercicio pleno de sus derechos, respetando al mismo tiempo la identidad cultural de cada pueblo indígena.

Este año, el Día Mundial contra el Trabajo Infantil coincide con la realización de la Sexta Conferencia Mundial sobre la Eliminación del Trabajo Infantil, celebrada en Marrakech, Marruecos. El encuentro concluyó con la adopción del Marco de Acción Global contra el Trabajo Infantil, documento que establece una hoja de ruta para acelerar los esfuerzos destinados a erradicar esta problemática.

Esta hoja de ruta contempla ejes fundamentales de trabajo hasta 2030, entre ellos la promoción del trabajo decente y salarios dignos para los adultos, la protección social universal, el acceso a la educación y al registro de nacimiento, así como una atención especial al sector rural y a la primera infancia.

Además, durante la conferencia se identificaron nuevos desafíos vinculados al entorno digital, un espacio que puede favorecer diversas formas de explotación comercial en línea de niños, niñas y adolescentes.

Para garantizar que el Marco de Acción Global no quede únicamente en una declaración de intenciones, también se establecieron mecanismos de rendición de cuentas basados en la medición de indicadores y sistemas de seguimiento, bajo la supervisión del Consejo de Administración de la OIT. El objetivo es asegurar que los países cumplan los compromisos asumidos.

Este año, la jornada se conmemora bajo el lema: “Tarjeta roja al trabajo infantil: juego limpio para los niños y trabajo decente para los adultos”.

La campaña hace un llamado a fortalecer las políticas de prevención y erradicación del trabajo infantil, promoviendo el acceso a una educación de calidad, la protección social universal, el trabajo decente y medios de vida adecuados para los adultos. Asimismo, impulsa el fortalecimiento de las leyes y su aplicación efectiva, la mejora de los sistemas de información y monitoreo, y una actuación responsable en la agricultura y las cadenas de suministro, con el propósito de eliminar definitivamente el trabajo infantil.

















miércoles, 10 de junio de 2026

MARÍA AIDA MOJICA: UNA VIDA DE COMPROMISO CON LA EDUCACIÓN POPULAR Y LA AUTONOMÍA INDÍGENA

Hablar de la Lic. María Aida Mojica Miranda, Directora Ejecutiva de Formación Solidaria (Formasol), es recorrer una historia marcada por el compromiso social, la vocación educativa y el trabajo cercano junto a las comunidades indígenas. Su trayectoria refleja años de dedicación a la educación popular y al impulso de los procesos autonómicos que buscan construir mejores oportunidades para los pueblos indígenas del departamento de Santa Cruz.

En el día de su cumpleaños, la directora de Formasol repasa su caminar profesional, los desafíos de la gestión social y la urgente necesidad de consolidar los derechos y el liderazgo de las mujeres indígenas del país.

Raíces y vocación de servicio

El liderazgo social suele construirse a partir de experiencias que dejan huella desde la infancia. En el caso de María Aida Mojica, su vocación se forjó en el seno familiar, entre responsabilidades tempranas, esfuerzo constante y una profunda sensibilidad hacia los sectores más vulnerables.

“Soy una persona leal, una profesional comprometida y muy objetiva en lo que me planteo, pero también soy humana”, afirma. Como hermana mayor de seis hermanos, asumió desde temprana edad un rol de cuidado que, asegura, marcó su forma de relacionarse con los demás. “Traigo conmigo eso de apoyar, cooperar y compartir. Estoy siempre abierta al diálogo y soy muy sociable, algo que considero una fortaleza tanto en lo personal como en lo profesional”.

Su historia laboral comenzó mientras cursaba la carrera de Ciencias de la Educación. Al mismo tiempo que estudiaba, trabajaba para contribuir a la economía familiar, una experiencia que fortaleció su disciplina y compromiso. Sus primeros pasos laborales los dio en la Universidad NUR y posteriormente en la Universidad Autónoma Gabriel René Moreno (UAGRM). Sin embargo, fue su incorporación a Fe y Alegría la que marcó un antes y un después en su vida profesional.

El encuentro con el territorio guaraní

En esa institución conoció de cerca la realidad de las comunidades indígenas de tierras bajas y profundizo su formación en educación popular. Allí también inició un vínculo cercano con el pueblo guaraní, una experiencia que definiría gran parte de su trabajo posterior.

Más adelante llegó a Formasol, organización que actualmente dirige y desde donde acompaña procesos fundamentales para el ejercicio de los derechos colectivos, entre ellos la consolidación de la Autonomía Indígena Kereimba Iyaambae.

“Fe y Alegría me dio las bases de la educación popular, pero Formasol ha sido un espacio de crecimiento pleno. Aquí conocí las autonomías indígenas y sus demandas. Sé que aún hay mucho por hacer y aspiro a que, en el futuro, el apoyo externo deje de ser una necesidad urgente para convertirse en el inicio de nuevos caminos autónomos para las comunidades”, señala.

Asumir la dirección de la institución representó un importante desafío, especialmente en un contexto complejo para las organizaciones sociales. Sin embargo, Mojica mantiene una filosofía heredada de su familia: “Para todo hay solución, menos para la muerte. Si surge un problema, el foco debe estar en la salida, y en eso enfoco mi caminar”.

Las mujeres indígenas frente a la desigualdad

Desde su experiencia de trabajo en territorio, la directora de Formasol observa con preocupación las dificultades que enfrentan las mujeres indígenas, especialmente las lideresas, productoras y artesanas guaraníes.

“Lo más difícil para una mujer es la doble o triple jornada que debe cumplir. Lo he visto de cerca con las mujeres guaraníes: son madres, amas de casa, productoras, artesanas y, además, culturalmente cargan con la atención exclusiva del hogar”, explica.

A esta carga de trabajo se suma una persistente desigualdad económica. Según Mojica, las brechas salariales continúan afectando a las mujeres, incluso cuando desempeñan funciones similares a las de los hombres.

 

“Todavía existe una remuneración diferenciada. Muchas veces las mujeres trabajan más y reciben menos reconocimiento. Aunque se han logrado avances normativos importantes, la aplicación efectiva de esos derechos sigue siendo una deuda pendiente, especialmente para las mujeres indígenas”, sostiene.

El diálogo como respuesta a la crisis

Al referirse a la situación social y económica que atraviesa Bolivia, la profesional advierte que los efectos de las crisis suelen sentirse con mayor intensidad en las comunidades rurales e indígenas. Por ello, considera indispensable fortalecer los espacios de diálogo entre autoridades y ciudadanía.

“El diálogo es fundamental, y para eso las autoridades deben estar dispuestas a promover esos espacios. La crisis no solo afecta a las ciudades; afecta con mayor dureza a los más necesitados, y esas son las comunidades indígenas”, concluye.

Con una vida dedicada a la educación popular, la gestión social y el acompañamiento a los pueblos indígenas, María Aida Mojica continúa apostando por una sociedad más equitativa, donde la autonomía, la participación y los derechos de las mujeres sean una realidad efectiva y no solo una aspiración.









sábado, 6 de junio de 2026

ENTRE EL LEGADO DE OMISTE Y LOS RETOS DE LA EDUCACIÓN DIGITAL

Cada 6 de junio, Bolivia celebra el Día del Maestro para rendir homenaje a los educadores del país y conmemorar la fundación de la primera Escuela Normal de Maestros en Sucre, en 1909. Esta fecha es también una oportunidad para recordar el nacimiento de Modesto Omiste Tinajeros, uno de los pensadores más importantes de la educación boliviana, quien dedicó su vida a la enseñanza popular y lideró la Reforma de la Instrucción Primaria en Potosí.

Hoy en día, la educación se ha convertido en un pilar fundamental para el desarrollo y la reivindicación de los pueblos indígenas. A través de las aulas se profundiza sobre la autonomía y la gestión territorial desde la propia realidad cultural. Por ello, hablar de educación en este contexto exige vincularla directamente con el territorio: no puede existir una educación con identidad sin un territorio propio, y no se puede consolidar la autonomía sin la articulación de ambos elementos.

El rol del maestro rural y la preservación cultural

En el marco de las Autonomías Indígenas Originarias Campesinas (AIOC), el rol de los educadores rurales cobra una relevancia histórica. Son ellos quienes se trasladan a las comunidades más alejadas para impartir conocimientos, convirtiéndose en un puente vital para preservar la lengua materna y la cosmovisión local. Un claro ejemplo ocurre en el pueblo guaraní, donde los maestros bilingües hacen todo lo posible desde su rol,  para que las tradiciones culturales y el idioma sigan vivos en las nuevas generaciones.

 Sin embargo, para cumplir con esta tarea, los profesores enfrentan limitaciones que van desde la falta de infraestructura básica y materiales escolares, hasta la creciente brecha digital. El desafío actual radica en equilibrar la protección de los saberes ancestrales con el acceso a la tecnología, lo que obliga a los docentes a actualizar constantemente sus metodologías pedagógicas.

Testimonio desde el territorio: La realidad en el aula

Para conocer de cerca esta situación, conversamos con la profesora Ruth Fernández, de la Unidad Educativa Guirakota de la comunidad Ivamirapinta, ubicada en la zona Gran Kaipependi Karovaicho de la entidad territorial Kereimba Iyaambae. Ella describe los desafíos a los que se enfrentan los maestros rurales en el aula:

“Nosotros en el campo impartimos los mismos conocimientos que en la ciudad porque seguimos el mismo plan curricular. La diferencia es que nos adecuamos al bolsillo de los padres de familia y no exigimos demasiado material, ya que la realidad económica del campo es muy distinta. El profesor rural debe ser muy estratégico para desarrollar los temas planificados. A esto se suma la falta de infraestructura; la mayoría de nuestros establecimientos no cuentan con laboratorios, que son de vital importancia para enseñar materias como Física y Química. Aun así, nos adecuamos a la situación que nos toque para garantizar el aprendizaje”.

El desafío de la brecha tecnológica

La transición hacia las herramientas digitales sigue siendo una tarea pendiente y desigual en las áreas rurales, una realidad que quedó al descubierto durante la crisis sanitaria COVID-19. Al respecto, la profesora Ruth Fernández detalla cómo se vivió este proceso desde su unidad educativa:

“Durante la pandemia del COVID-19, en nuestra unidad educativa pasamos clases mediante cartillas y videos que enviábamos por WhatsApp; no de manera virtual como en las ciudades. En nuestro contexto no contamos con los medios: las familias guaraníes suelen ser numerosas, no hay computadoras en las casas y la señal de internet es deficiente. No estábamos preparados para esa realidad”.

A pesar de las adversidades, la profesora destaca que la emergencia obligó al magisterio a romper barreras: “Esta situación nos impulsó a capacitarnos en el manejo de las nuevas tecnologías. Ahora los jóvenes son los más expertos en el tema; el reto es mayor para nosotros los profesores, sobre todo para quienes ya somos mayores”.

En este Día del Maestro, rendimos un justo homenaje a la dedicación, paciencia y vocación de aquellos que, a pesar de las distancias y las carencias, guían el futuro de la niñez y juventud boliviana desde el corazón de sus territorios.

 ¡Feliz Día del Maestro!






viernes, 5 de junio de 2026

DÍA MUNDIAL DEL MEDIO AMBIENTE: EL TIEMPO SE AGOTA Y LA ACCIÓN DEBE SER AHORA

Cada 5 de junio se celebra el Día Mundial del Medio Ambiente, una fecha establecida por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 1972, con el objetivo de concientizar sobre la preservación de nuestro entorno. Hoy, más de cinco décadas después, la efeméride cobra un sentido de urgencia histórica: la vida en el planeta, incluida la de la humanidad, se encuentra bajo una amenaza real y directa.

 

El tiempo se acaba y el medio ambiente está en situación de emergencia. Para mantener el calentamiento global por debajo del límite crítico de los 1,5°C en este siglo, es imperativo reducir a la mitad las emisiones anuales de gases de efecto invernadero hasta el año 2030. Si no actuamos ahora, las proyecciones son devastadoras: la exposición al aire contaminado aumentará en un 50% en esta década, mientras que los desechos plásticos que fluyen hacia los ecosistemas acuáticos podrían triplicarse para el año 2040.

 

A este sombrío panorama se suman crisis globales e internas como las sequías prolongadas, el derretimiento de glaciares y la contaminación a gran escala provocada por los incendios forestales, la minería ilegal y los megaproyectos no sustentables.

 

Datos que alarman al mundo según la Organización de las Naciones Unidas (ONU), el periodo comprendido entre 2015 y 2025 ha sido registrado como el más caluroso de la historia de la humanidad. Bajo esta tendencia, se estima que para el año 2050 las sequías afectarán severamente al 75% de la población mundial, y que un tercio de los glaciares del planeta habrán desaparecido por completo.

 

La Tierra ya está enviando señales contundentes a través de temperaturas récord, incendios forestales cada vez más feroces, tormentas extremas y un deshielo visible a simple vista. Cada décima de grado cuenta para evitar los peores impactos del cambio climático. Esta crisis no es un cuento ni una amenaza futura: está sucediendo hoy y está redefiniendo de manera drástica la vida de millones de personas en todo el planeta.

 

El Día Mundial del Medio Ambiente 2026 nos recuerda que aún estamos a tiempo de cambiar el rumbo del planeta. Ante la evidencia climática que presenciamos a diario, surge una pregunta obligatoria: ¿Qué acciones vamos a tomar nosotros desde nuestras comunidades?

 

Este 5 de junio, súmate a la campaña global de la ONU por el medio ambiente y ¡actúa por el clima ahora! Proteger la Madre Tierra es, en definitiva, proteger nuestra propia salud, asegurar la subsistencia de nuestras comunidades y garantizar el futuro de las próximas generaciones.