Hoy
3 de octubre, se conmemoran 44 años del nacimiento de la Confederación de
Pueblos Indígenas de Bolivia (CIDOB). Un día como hoy, los pueblos Chiquitano,
Ayoreo, Guarayo y Guaraní, a la cabeza de Bonifacio Barrientos Sombra Grande,
dieron vida a esta importante organización que, en 1982, aglutinó inicialmente
a cuatro pueblos indígenas del departamento de Santa Cruz.
Años
más tarde, la CIDOB pasó a constituirse en la organización representativa de
los pueblos indígenas de tierras bajas de Bolivia. Actualmente, cuenta con 15
regionales de pueblos indígenas.
Si
bien el 3 de octubre es una fecha para celebrar el nacimiento de la CIDOB,
también se convierte en un día de luto, ya que el 3 de octubre de 1985 falleció
Bonifacio Barrientos Sombra Grande, uno de los principales impulsores de la
organización indígena.
Su
muerte dejó un legado para las nuevas generaciones y para los pueblos
indígenas: “Mantener la unidad de la organización y la independencia de los
partidos políticos”.
Aunque
en los últimos años la organización indígena ha atravesado un proceso de
debilitamiento, entre otros factores por la participación e influencia de
partidos políticos, uno de los principales desafíos actuales es recuperar la
unidad y fortalecer la organización de los pueblos indígenas.
En
el marco de los 44 años de la CIDOB, entrevistamos a su presidente, Lino
Illimuri, quien destacó la importancia de recordar la historia y las luchas de
los pueblos indígenas.
“Es
una fecha importante donde recordamos la historia, la lucha y los cambios que
se han venido proponiendo desde 1982. La Marcha por el Territorio y la Dignidad
de 1990 ha sido un hito histórico para los pueblos indígenas. Además, debemos
recordar el sueño de los primeros líderes que soñaron con fortalecer nuestra
organización, y eso debe perdurar en la memoria y en el caminar de los
dirigentes.
Como
autoridad, hemos asumido el compromiso de encaminar nuevamente a nuestra
organización y direccionarla por los caminos que nos dejó Bonifacio Barrientos
y otros grandes líderes que construyeron nuestra organización.
En
estos últimos años, la organización ha tenido otro rumbo. Hoy, con el mandato
de la GANPI, estamos generando nuevamente credibilidad institucional ante la
mirada de la comunidad internacional. Desde la Casa Grande han surgido muchas
leyes como resultado de la presión y demanda de los pueblos indígenas.
Entonces, una de las tareas que tenemos es recuperar la credibilidad y, sobre
todo, unificar a los pueblos indígenas”.
Al
referirse a los desafíos que enfrenta actualmente la organización indígena, el
presidente de la CIDOB señaló:
“Reconstruir
la agenda histórica de los pueblos indígenas. Por otro lado, adecuar el
Estatuto de la CIDOB a la realidad que viven los pueblos indígenas y, sobre
todo, recuperar la unidad de los pueblos indígenas”.
De
esta manera, los 44 años de la CIDOB representan no solo una fecha para
recordar sus orígenes y a sus fundadores, sino también una oportunidad para
reflexionar sobre los desafíos actuales y la necesidad de fortalecer la unidad,
la organización y la representación de los pueblos indígenas de tierras bajas.
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Fotografía: Archivo IPDRS |