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miércoles, 26 de agosto de 2026

DÍA DE LA DIGNIDAD DE LAS PERSONAS ADULTAS MAYORES

Cada 26 de agosto se celebra en Bolivia el Día Nacional de las Personas Adultas Mayores, fecha establecida mediante el Decreto Supremo Nº 1421 en 1948 y ratificada mediante la Ley Nº 369 el 1 de mayo de 2013.

 

Esta jornada tiene como objetivo promover el respeto, la protección de los derechos humanos y un trato preferente en la sociedad. Para ello, la Ley 369 establece importantes beneficios económicos y sociales para los mayores de 60 años, como el descuento del 20% en servicios básicos (energía eléctrica, agua potable y gas), un 20% de rebaja en pasajes de transporte terrestre a nivel nacional y aéreo, además de salud gratuita e integral que asegura acceso a atención médica, medicamentos, cirugías y exámenes 100% gratuitos en el sistema público.

 

Según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), divulgados por el Ministerio de Justicia, Bolivia cuenta con 1.295.616 personas mayores, cifra que representa el 10,1% de la población total; de ellas, 687.528 son mujeres y 608.088, hombres.

 

Sin embargo, a pesar de existir un marco legal de protección, su aplicación sigue siendo insuficiente debido al profundo desconocimiento de la norma por parte de la propia población de la tercera edad.

 

Para conocer esta realidad de cerca, conversamos con el muburuvicha Víctor Canduri, presidente de la organización de la tercera edad de la comunidad guaraní "16 de Marzo" y ex capitán comunal. Al consultarle sobre la situación de los adultos mayores y la aplicación de la Ley 369, respondió con firmeza:

 

“Gracias por acordarse de las personas de la tercera edad. La verdad es que, cuando llegamos a esta etapa, nos quedamos solos porque los hijos crecen y se van. Necesitamos mejorar nuestra calidad de vida, ya que en la mayoría de los casos paramos enfermos y no hay quién se haga cargo de nosotros. Con respecto a la ley, conocemos el título que dice que es para protegernos, pero no a fondo; y la realidad es diferente, porque a esta edad también somos discriminados. En San Julián somos la única comunidad guaraní y no nos toman en cuenta, ni el municipio; el año pasado nos hicieron llamar, pero solo quedó en eso. Por otro lado, nos han dicho que si no tenemos personería jurídica difícilmente podemos acceder a algún tipo de ayuda para nuestro sector; por eso, en este momento nuestra personería está en trámite”.

 

Actualmente, la Renta Dignidad es el único beneficio estatal que perciben las personas adultas mayores de la comunidad "16 de Marzo", según relata don Víctor.

 

Pese a estar organizados, su personería jurídica continúa en trámite. Inicialmente el grupo contaba con 65 integrantes, pero la cifra ha disminuido a 58 debido a los decesos. Hoy, estos adultos mayores esperan una mayor atención del Estado en reconocimiento a su valioso aporte al desarrollo de nuestra sociedad.

La celebración del Día de la Dignidad de las Personas Adultas Mayores en Bolivia nos deja una tarea pendiente urgente: pasar del papel a la realidad. Si bien el marco normativo existe y garantiza derechos fundamentales, testimonios como el de la comunidad guaraní "16 de Marzo" reflejan que la burocracia, la falta de información y la discriminación siguen siendo barreras invisibles pero profundas. Garantizar una vejez digna no solo requiere leyes escritas, sino voluntad política, inclusión real y un compromiso firme del Estado y los municipios con los sectores más vulnerables de nuestra sociedad.








7° FORO DE PUEBLOS INDÍGENAS Y AFROBOLIVIANOS SE REALIZARÁ EN SANTA CRUZ

El 9 de septiembre en el Centro de la Cultura Plurinacional (CCP), se realizará el 7° Foro de Pueblos Indígenas y Afrobolivianos en la Ciudad, bajo el lema “Identidad, participación y derechos en Santa Cruz de la Sierra”.

El encuentro será un espacio de diálogo para analizar avances, identificar desafíos y concertar propuestas que contribuyan a fortalecer los planes de vida, la identidad cultural y la participación de los pueblos indígenas y afrobolivianos en la ciudad.

¡Tu voz y tu presencia cuentan para seguir haciendo valer nuestros derechos en la ciudad!




martes, 18 de agosto de 2026

SEGUNDA FASE DEL TALLER DE LIDERAZGO Y GOBERNANZA EN LA COMUNIDAD 16 DE MARZO

Del 12 al 14 de agosto, se desarrolló la segunda fase del Taller de Liderazgo y Gobernanza en la Comunidad Guaraní 16 de Marzo, del Municipio de San Julián, con la participación de lideresas y líderes comprometidos con el fortalecimiento de la organización comunitaria y la participación en los espacios de toma de decisión.

Durante esta jornada se trabajaron cuatro módulos: Gestión municipal con enfoque comunitario, Liderazgo, ética y rendición de cuentas, Participación de mujeres guaraníes y Herramientas prácticas. La facilitación estuvo a cargo de la Lic. Jeannete Beltrán, el Lic. Edgar Rengifo y la Lic. Lourdes Chávez, profesionales especialistas en las temáticas abordadas.

El taller generó gran interés entre las y los participantes, quienes aprovecharon el espacio para plantear sus preguntas e inquietudes, las cuales fueron respondidas y aclaradas por los disertantes, fortaleciendo así el proceso de aprendizaje colectivo.

Este espacio de formación forma parte del proceso de fortalecimiento de capacidades impulsado desde el año 2010, cuando a solicitud de la Capitanía Guaraní Zona Cruz, Formación Solidaria inició el acompañamiento a la comunidad 16 de Marzo en su proceso de consolidación de la autonomía. Desde entonces, se ha capacitado de manera continua a lideresas y líderes en temas como comunicación popular, derechos de los pueblos indígenas, autonomía indígena, participación ciudadana, liderazgo y gobernanza, entre otros.

Con el Taller de Liderazgo y Gobernanza se busca que las y los líderes fortalezcan su rol de acompañamiento tanto a sus autoridades comunales como a sus representantes en el municipio, como el concejal y la subalcaldesa, contribuyendo así a una gobernanza con identidad, participación y compromiso comunitario.












miércoles, 12 de agosto de 2026

DÍA INTERNACIONAL DE LA JUVENTUD: CIFRAS GLOBALES ALARMANTES Y EL DESAFÍO DEL LIDERAZGO INDÍGENA LOCAL

Cada 12 de agosto se celebra el Día Internacional de la Juventud, fecha instituida por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 1999 para visibilizar las problemáticas del sector y potenciar su rol como actores clave del desarrollo social. Sin embargo, este 2026 la conmemoración llega acompañada de una dura advertencia sobre las barreras laborales, políticas y culturales que enfrentan las y los jóvenes.

A nivel global, los esfuerzos institucionales siguen siendo insuficientes. Un reciente informe publicado por la Organización Internacional del Trabajo (OIT), titulado “Tendencias mundiales del empleo juvenil 2026: Regreso al futuro”, pone en evidencia una crisis creciente: el desempleo juvenil aumenta mientras el acceso al trabajo decente se vuelve cada vez más lejano.

De acuerdo con la OIT, la tasa mundial de desempleo juvenil escaló hasta el 12,4%, lo que representa a 67 millones de personas de entre 15 y 24 años sin empleo. Asimismo, la proporción de jóvenes que no estudian, no trabajan ni reciben formación aumentó al 20%, afectando a más de 257 millones de personas en todo el mundo.

Ante un mercado laboral incierto, el informe insta a los gobiernos a invertir en educación de calidad y a adoptar un enfoque centrado en las personas para la gobernanza de la Inteligencia Artificial. La OIT concluye que el verdadero reto no es solo crear puestos de trabajo, sino garantizar que ofrezcan seguridad, dignidad y oportunidades para una transición justa hacia la vida adulta.

Mientras las cifras globales exponen la precarización económica, en los territorios indígenas del oriente boliviano los jóvenes libran sus propias batallas en la esfera pública: superar la apatía política y defender su identidad.

Un reflejo de este camino se vive en el Distrito Indígena 16 de Marzo, en el municipio de San Julián (Santa Cruz). Allí, el pasado 2 de agosto, Mariela Álvarez fue elegida mediante normas y procedimientos propios para asumir el cargo de subalcaldesa del distrito.

En entrevista, la autoridad reflexionó con honestidad sobre los temores que persisten en las nuevas generaciones respecto a la dirigencia orgánica:

"La juventud guaraní tiene miedo a los cargos, ya que ello supone mucha responsabilidad, peor si se va a representar a una comunidad. Por eso muchos jóvenes no participan dentro de la organización, y peor aún, no asumen cargos dentro de ella", afirmó Álvarez.

A la falta de participación política se suma una profunda preocupación sociocultural: la pérdida de la identidad y de la lengua originaria.

"La realidad de la juventud guaraní es difícil, porque actualmente muchos jóvenes se avergüenzan de su identidad y ya no quieren hablar el idioma. Pero esta realidad, desde el cargo que estoy asumiendo, la queremos cambiar. Primero como mujer, debo demostrar que podemos sacar adelante a nuestra comunidad", manifestó con firmeza la subalcaldesa.

La gestión que inicia Mariela Álvarez en San Julián demuestra que los desafíos de la juventud van más allá de las estadísticas económicas; tocan la fibra de la representación política, el relevo generacional y la resistencia cultural en sus propios territorios.





 


CHIAKI KINJO: UNA TRAYECTORIA MARCADA POR LA COMUNICACIÓN, EL TERRITORIO Y LA ESPERANZA VIVA

En un contexto global que demanda miradas diversas y comprometidas, la trayectoria de Chiaki Kinjo se proyecta como un puente entre la comunicación, la defensa de los derechos humanos y el fortalecimiento de los pueblos indígenas. Con una mirada profundamente humana y reflexiva, comparte su visión sobre la identidad, su recorrido profesional y los desafíos que enfrentan actualmente las mujeres y la sociedad civil.

 Al ser consultada sobre quién es y cómo se define, Kinjo se reconoce como una persona profundamente afortunada. “Me considero una persona que ha tenido mucho privilegio en este tiempo”, afirma. Su identidad está marcada por una riqueza cultural particular: “Tengo ascendencia japonesa, pero me siento tan boliviana, tan latina, tan parte de este sur global”.

Nacida en un país caracterizado por su plurinacionalidad, define su esencia como un entramado de diversidades que continúa explorando. Esa sensibilidad hacia lo diverso se consolidó gracias a su estrecho vínculo con Formación Solidaria, organización que marcó su vida profesional y personal al acercarla a las compañeras y compañeros de los pueblos indígenas del oriente boliviano.

Licenciada en Comunicación, Kinjo sostiene que el periodismo y la comunicación carecen de sentido si no se ejercen desde el contacto directo con la realidad. “La profesión no tiene sentido si uno no se ensucia los zapatos en el terreno”, explica, al recordar la oportunidad que tuvo desde sus años universitarios junto a Pepe Ros y un sólido equipo de colegas para aprender el oficio desde las bases.

Sus primeros pasos en Formación Solidaria dejaron una huella imborrable a través del programa “Un País con Voces Diferentes”, un espacio que contribuyó a estructurar un noticiero enfocado en las realidades indígenas y que se convirtió en una escuela de aprendizaje mutuo junto a comunicadoras y comunicadores nativos.

Su experiencia profesional se extendió posteriormente a instituciones clave, como la Defensoría del Pueblo y la Fundación UNIR, donde trabajó en el ámbito de los derechos humanos. Actualmente desarrolla una labor de alcance internacional en la Fundación AVINA, trabajando en regiones de América Latina, Asia y África, profundizando en la importancia del territorio y “poniendo sobre la mesa la esperanza viva”. Además, coordina esfuerzos en un programa regional que involucra a los ocho países de la Panamazonia.

Desde una perspectiva analítica sobre la participación de las mujeres en el espacio público, Kinjo destaca los avances logrados por los movimientos feministas para equilibrar la balanza y visibilizar sus voces. Aunque reconoce la existencia de momentos de retroceso, valora especialmente ver a compañeras de comunidades y territorios liderando procesos políticos e institucionales en los niveles local, subnacional y nacional.

“Los procesos más sostenibles, tanto individuales como colectivos, están siendo impulsados y sostenidos por liderazgos femeninos y por organizaciones con una fuerte participación de mujeres y jóvenes; creo que ahí está una de las claves para entender el cambio”, sostiene.

Sin embargo, advierte que el camino no está libre de obstáculos. Considera que uno de los mayores desafíos de ser mujer es enfrentar barreras estructurales que forman parte de una realidad compleja, tanto colectiva como individual, y que deben sortearse cotidianamente.

Al referirse al panorama social y político actual de Bolivia y a la gestión de las nuevas autoridades, Kinjo invita a evitar lecturas simplistas. “Se dice que es fácil cambiar las cosas; sin embargo, yo creo que es momento de poner en práctica lo aprendido y lo ejercitado de manera mucho más inteligente”, reflexiona.

Para la comunicadora, el principal desafío del movimiento feminista y de quienes defienden la igualdad de derechos consiste en saber con precisión dónde colocar el foco, manteniendo la claridad estratégica y la convicción intacta. “Hay que insistir en no perder la visión, la estrategia y la esperanza de seguir soñando con que otro mundo es posible”, concluye.