La Asamblea del Pueblo Guaraní (APG) nació
oficialmente el 7 de febrero de 1987 en Arakuarenda (Charagua). Sin embargo, la
semilla de esta estructura organizativa comenzó a germinar entre 1985 y 1986,
tras una serie de reuniones comunales y zonales en el territorio indígena.
El 4 de agosto de 1986, en la comunidad de
Ivamirapinta (zona Gran Kaipependi Karovaicho), representantes de diversas
comunidades guaraníes articularon la propuesta de contar con una organización
propia de alcance nacional. En ese histórico encuentro se conformó un comité ad hoc encargado de recorrer las
comunidades para socializar la iniciativa, proceso que derivó un año más tarde
en la fundación de la APG.
Dado que este capítulo del proceso organizativo no
suele mencionarse con frecuencia en las asambleas, la Capitanía Zonal Gran
Kaipependi Karovaicho impulsa una iniciativa para rescatar la memoria histórica
dirigida a las nuevas generaciones.
Al respecto, el mburuvichaguasu
Víctor Hugo Taruire destacó la importancia del acontecimiento:
«Según la memoria oral
transmitida por nuestros antepasados, la reunión de 1986 estaba programada
inicialmente para el 2 de agosto; sin embargo, debido al sensible fallecimiento
del capitán grande Aurelio Aireyu, la cita se trasladó al 4 de agosto. En ese
sentido, las autoridades orgánicas de nuestra comunidad y capitanía nos
reunimos con la dirigencia de la APG, a la cabeza del Mburuvicha Paulina Cueva,
para reivindicar la lucha de los líderes que nos precedieron. Es fundamental
recordar que la primera idea de contar con una representación unificada surgió
en Ivamirapinta», señaló.
Para conmemorar este hito, la Capitanía Gran Kaipependi Karovaicho preparó un programa especial que se inició el 3 de agosto con una noche cultural a la que asistieron autoridades de distintos niveles del pueblo guaraní.
El acto central del 4 de agosto contó con la
participación de Arakuaiya
(sabios y conocedores de la historia guaraní) para analizar los avances de la
organización y evaluar los desafíos del contexto actual. Según las autoridades
locales, la celebración está concebida como un espacio de reflexión estratégica
para reorientar el rumbo orgánico.
Por otro lado, la autoridad lamentó la crisis de representatividad e institucionalidad que atraviesa la organización en algunas zonas, donde la búsqueda de intereses individuales ha derivado en divisiones y paralelismos dirigenciales. Esta situación, afirmó, resta credibilidad a la estructura guaraní frente a las instancias del Estado boliviano.
A pesar de estas dificultades, el mburuvicha Víctor Hugo Taruire expresó su optimismo de cara al futuro y reafirmó el compromiso de su capitanía de continuar trabajando por la unidad y fortaleza del pueblo guaraní.


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