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miércoles, 27 de mayo de 2026

LAS HEROÍNAS DE LA CORONILLA Y EL TRIPLE ROL DE LA MADRE GUARANÍ HOY

A diferencia de otros países donde el Día de la Madre tiene un enfoque netamente comercial, en Bolivia se celebra cada 27 de mayo con un profundo sentido histórico. Su origen se remonta a la batalla de 1812 en la Colina de San Sebastián, en Cochabamba. Allí, ante la ausencia de los hombres del ejército patriota, un grupo de valientes mujeres se organizó para resistir a las tropas españolas. Por ello, esta fecha no solo evoca el afecto materno, sino que se erige como un símbolo nacional de resistencia, valentía y liderazgo.

 

Sin embargo, detrás de este homenaje histórico, la realidad actual demuestra que las madres bolivianas siguen enfrentando profundas dificultades estructurales. A menudo, su esfuerzo no es plenamente reconocido y su trabajo productivo y reproductivo queda invisibilizado en el segundo plano de la economía nacional.

 

Esta carga social se intensifica en las comunidades indígenas, donde la figura de la madre está estrechamente ligada a la defensa del territorio. Al permanecer en sus comunidades, ellas asumen el cuidado de la producción agrícola y la protección de su entorno natural.

 

Hoy en día, muchas mujeres indígenas cumplen una triple jornada laboral: asumen el cuidado de la familia, sostienen el tejido de la organización comunitaria y, simultáneamente, desarrollan emprendimientos o trabajos externos para generar ingresos económicos para el hogar.

 

En el pueblo guaraní, la continuidad de la cultura y el cuidado familiar han recaído históricamente sobre los hombros de las mujeres. Para analizar esta realidad, se conversó con la Mburuvicha (líder) Cristina Taruisi, representante de la comunidad El Cruce, perteneciente a la Capitanía Gran Kaipependi Karovaicho (GKK).

 

Al ser consultada sobre el significado de ser madre guaraní en la actualidad, Taruisi explicó que la efeméride del 27 de mayo se convierte en un espacio de visibilización temporal. "Es casi el único momento en el que se les da el valor que merecen y se aprovecha para compartir y transmitir sus conocimientos. Ser madre aquí significa cumplir muchísimos roles: cuidar a los hijos en la casa, atender al esposo... tenemos una infinidad de trabajo", afirmó la líder indígena.

 

Guardianas de la identidad y la "semilla" del saber

Uno de los mayores desafíos actuales para las mujeres de la zona es garantizar que la cultura ancestral no se extinga. Para describir esta labor, Taruisi utiliza una metáfora: "La mujer guaraní es la que guarda los conocimientos, como una semilla".

 

Este resguardo de saberes se evidencia en la gastronomía y en la medicina tradicional. Según relata la Mburuvicha, las madres antiguas cocinaban de manera natural, sin condimentos, transmitiendo amor en cada plato. Asimismo, poseen el conocimiento de la medicina tradicional y las propiedades de cada planta. "En mi caso, aunque conozco poco, lo que me enseñó mi madre se lo voy transmitiendo a mis hijos para que no se pierda en el tiempo", señaló.

 

Sin embargo, el pilar fundamental de su resistencia cultural es la preservación de la lengua materna. "Somos las cuidadoras de la lengua guaraní. Nos encargamos de transmitir el idioma a nuestros hijos desde el vientre, junto con nuestra cultura, porque nuestra vivencia es muy diferente a la de la ciudad", añadió.

 

Migración y el riesgo de la pérdida de identidad

A pesar del esfuerzo de las madres, las comunidades de la capitanía GKK enfrentan un panorama complejo debido a la modernidad y, fundamentalmente, a la migración forzada, lo que está provocando una preocupante pérdida del idioma y de la identidad en las nuevas generaciones.

 

Al evaluar las causas de este fenómeno, Taruisi identificó la vulnerabilidad económica como el factor principal. "Esto sucede porque los padres deben sacar a sus hijos a las ciudades por falta de alimento y fuentes de empleo. En la ciudad se habla castellano y, cuando los jóvenes retornan a la comunidad, ya tienen dificultades para hablar guaraní. Muchas familias se mudan completas en busca de trabajo, y es ahí donde se empieza a perder el idioma", lamentó.

 

A pesar de las adversidades y de las brechas económicas, las madres indígenas continúan abriendo espacios de participación política y social dentro de sus estructuras orgánicas. Cristina Taruisi concluyó con una reflexión sobre el desafío de liderar en los tiempos actuales: "Nosotras tenemos que organizarnos para cumplir con todo nuestro trabajo, tanto dentro como fuera de la familia. Desarrollar actividades dentro de la organización comunitaria es difícil, pero no imposible".







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