El 7 de febrero del año 1987 nació la Asamblea del Pueblo Guaraní (APG) con el firme propósito de reivindicar la libertad, la tierra y el territorio, poniendo fin a décadas de servidumbre en las haciendas del Chaco boliviano. A lo largo de casi cuatro décadas, la Educación Intercultural Bilingüe se consolidó como uno de los principales pilares de este proceso, permitiendo avanzar hacia la construcción de autonomías indígenas y posicionando a la APG como un referente de lucha a nivel nacional y continental.
Hoy, la APG conmemora 39 años de vida orgánica consolidada como la organización matriz de la Nación Guaraní en Bolivia. Sin embargo, el aniversario encuentra a la institución en un momento complejo, marcado no por la cohesión interna, sino por una profunda reflexión sobre una crisis de unidad que amenaza con debilitar décadas de conquistas territoriales, políticas y organizativas.
La actual coyuntura, según diversas voces internas, no se limita a una disputa de liderazgo, sino que responde a influencias externas que han permeado a las bases. En ese marco, la Mburuvicha Raquel Antúnez, presidenta de la Coordinadora Nacional de Autonomías Indígenas Originarias Campesinas (CONAIOC), señaló que la situación es consecuencia directa de intereses ajenos a la vida orgánica del pueblo guaraní.
En entrevista, Antúnez sostuvo que el pueblo guaraní logró conquistas significativas, pero que con el tiempo se fue perdiendo el horizonte estratégico. Advirtió que la intromisión externa no solo genera confusión en las bases, sino que fractura los mecanismos tradicionales de toma de decisiones que históricamente caracterizaron a la Nación Guaraní.
“La injerencia política ha provocado una fractura interna que hoy nos toca enfrentar. Es vital que nuestra organización recupere su independencia para que la agenda sea la del pueblo y no la de los partidos. En un contexto en el que el gobierno impulsa cambios importantes en materia territorial, el desafío de la APG es hacer respetar las Tierras Comunitarias de Origen y, al mismo tiempo, unificar nuevamente a la organización para recuperar la fuerza que un día tuvimos como Nación Guaraní”, enfatizó.
La conmemoración de los 39 años se convierte así en un punto de inflexión. Desde dentro y fuera de la organización coinciden en que la mejor forma de honrar la memoria de los capitanes guaraníes fundadores de 1987 es preservar a la APG de las pugnas partidarias y fortalecer su carácter orgánico.
En
ese sentido, una de las metas inmediatas, respaldada por la visión de la
Mburuvicha Antúnez, es retornar a la esencia del “Iyaambae”, recuperando la
soberanía política de la organización para que la APG vuelva a constituirse en
un interlocutor único, legítimo y fortalecido frente al Estado boliviano.
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| Fotografía: Archivo Consejo de Capitanes Guaraní de Santa Cruz. |

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